
Forja. Por Fernand Cormon. 1893. Musée d'Orsay, París • WIKIPEDIA COMMONS
Entrevista con Jean‑Baptiste Fressoz, historiador de la ciencia, investigador del CNRS y profesor de la EHESS
History & Civilizations: Hoy aceptamos que el clima está cambiando. ¿En qué se diferencia este cambio de los que la Tierra ha vivido antes?
Jean‑Baptiste Fressoz: Primero, el calentamiento actual es brutalmente rápido, mucho más veloz que cualquier variación climática que la humanidad haya experimentado. Desde finales del siglo XIX, la temperatura media global ha subido casi un grado y se espera que aumente al menos 2 °C –probablemente mucho más– para 2100. Eso es sin precedentes. En segundo lugar, por primera vez el ser humano es la causa principal, lo que nos permite afirmar que hemos entrado en el Antropoceno.
¿Qué significa “Antropoceno”?
El término indica que el hombre (anthropos en griego) se ha convertido en el factor dominante de la evolución geológica del planeta. Fue acuñado por el premio Nobel de Química Paul Crutzen en el año 2000. Según él, tras el Holoceno (periodo que empezó hace 12 000 años al final de la última edad de hielo) se abrió una nueva era marcada por la actividad humana. La utilidad del concepto radica en que evita la expresión “crisis ambiental”, que sugiere una situación temporal de la que se puede salir. En cambio, el Antropoceno implica una nueva era irreversible.
¿Cuándo debería comenzar este nuevo epoch?
Hay mucho debate. Crutzen propone 1784, año de la patente de la mejora del motor de vapor de James Watt, porque subraya el papel de la Revolución Industrial y del carbón. Sin embargo, esa fecha es simbólica y no deja una huella clara en los archivos geológicos. Otros apuntan a 1945, cuando estallaron las primeras bombas atómicas y se liberaron radionúclidos detectables en los sedimentos. Ese año también marca el inicio de las “Trente Glorieuses”, periodo de rápido crecimiento económico que disparó las emisiones de gases de efecto invernadero. Algunas propuestas incluso sitúan el inicio en la China del 6000 a.C., cuando la expansión del arroz generó importantes emisiones de metano. Lo que sí es unánime es que las emisiones de CO₂ crecieron exponencialmente con la Revolución Industrial y se dispararon después de la Segunda Guerra Mundial.
¿Cuándo nos dimos cuenta de la influencia humana sobre el clima?
Se suele decir que sólo en las últimas décadas la ciencia comprendió el papel del hombre. En realidad, los primeros estudios sobre el calentamiento global aparecen en los años 60, la influencia humana se confirmó en los 70 y el consenso científico se consolidó en los 90. Ya a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en Europa y Norteamérica, se discutía cómo la deforestación afectaba temperaturas y precipitaciones, pues las sociedades aún eran mayormente agrarias y la alteración del “orden divino” era temida. Con la llegada del siglo XIX, esas preocupaciones se apagaron frente a nuevas teorías médicas y sociológicas que desplazaron al medio ambiente del centro de la explicación.
¿Todos los humanos son igualmente responsables?
No. Si bien el Antropoceno es consecuencia de la actividad humana, la carga no está distribuida de forma equitativa. Históricamente, países como el Reino Unido y Estados Unidos han aportado la mayor parte de las emisiones acumuladas; sólo a partir de los años 80 los demás países las superaron. En términos de huella ecológica, la diferencia entre una persona rica de un país desarrollado y una persona pobre de un país en desarrollo puede ser de 1 : 1 000. Además, la industrialización de los centros se sustentó en la extracción de recursos de los periféricos (algodón de plantaciones esclavistas, caucho de la América del Sur, etc.).
¿Por qué el consumo masivo elevó tanto las emisiones per cápita en los países desarrollados?
El auge del consumo surgió a finales del siglo XIX y principios del XX para absorber la producción creciente del capitalismo. Convertir al ciudadano en consumidor también sirvió como mecanismo de control laboral: el crédito incentivaba la obediencia del trabajador. La expansión del crédito al consumo acompañó el boom del automóvil en EE. UU. en los años 20, incrementando drásticamente la quema de combustibles fósiles.
¿Cómo se impusieron los combustibles fósiles?
El carbón venció a la energía hidráulica en la Inglaterra de los 1820 porque, aunque más caro, permitía una producción flexible y no requería la coordinación de regímenes colectivos de agua. El petróleo, por su parte, se popularizó tras la Segunda Guerra Mundial mediante decisiones políticas: el Plan Marshall promovió la compra de petróleo europeo para debilitar el poder sindical del carbón, facilitando la transición a la energía petrolífera.
¿Qué papel juega la naturaleza?
Los fenómenos naturales siguen influyendo en la variabilidad climática: erupciones volcánicas pueden enfriar la Tierra al inyectar aerosoles que reflejan la radiación solar; la actividad solar y los impactos de meteoritos también provocan fluctuaciones. Sin embargo, el calentamiento actual es dominado por la actividad humana.
¿Podrían los aerosoles ser una solución?
Algunos científicos, como Paul Crutzen, proponen la geo‑ingeniería: inyectar dióxido de azufre en la estratosfera para crear una capa reflectante y enfriar el clima. La propuesta genera críticas porque los aerosoles de azufre podrían dañar la capa de ozono y son carcinogénicos, con potencial de causar cientos de miles de muertes prematuras.
Para profundizar: El Evento Antropoceno. La Tierra, la Historia y Nosotros, C. Bonneuil y J.-B. Fressoz, Points, 2016.