Historia antigua

Tomás Olleros, el último conquistador español

Aunque parezca sorprendente, la Armada española tuvo una de sus mayores incubadoras en el interior, en la antigua Castilla y León. Como ocurre a menudo en España, muchos de sus héroes caen en el olvido; entre ellos está el bejarano Tomás Olleros Mansilla. Su historia sólo se conoce gracias a la biografía escrita por su descendiente, el abogado Manuel Olleros, una edición limitada de 150 ejemplares que reúne documentos familiares y recuerdos.

Tomás Olleros, el último conquistador español

Nació en Béjar el 14 de agosto de 1838. Hijo de un próspero industrial textil y diputado liberal, su familia no tenía vínculos con el mar. Sin embargo, a los diez años su padre solicitó al rey Isabel II una plaza en el Cuerpo General de la Armada para su hijo. A los catorce años llegó a Cádiz y entró en el Colegio Naval de San Carlos, iniciando una carrera que superaría sus más infantiles sueños.

Lo describían como serio, delgado, de ojos marrones profundos y de carácter enérgico e intransigente. No toleraba la indisciplina y enfrentaba el peligro como algo cotidiano. A los veinticinco años fue destinado a Filipinas, desde donde viajó a China y combates contra piratas en los mares que Emilio Salgari inmortalizó con Sandokán. También actuó contra filibusteros caribeños a bordo de la corbeta Tornado, persiguiendo al vapor Hornet en Puerto Príncipe, Haití.

La Cruz de San Fernando y la Tercera Guerra Carlista

En 1873, tras volver de Cuba, fue llamado a la flota cantábrica. Al mando de la goleta Buenaventura, defendió la costa de Portugalete durante el asedio carlista. El 19 de diciembre tomó el mando en una posición "de máximo peligro"; la nave resistió semanas bajo fuego continuo, derribando baterías enemigas y apoyando asaltos como la quema de la Casa Urquizu.

Tomás Olleros, el último conquistador español

Los diarios de Olleros relatan, por ejemplo, la muerte del marinero Santiago Gorrilla por un disparo en la cabeza y el daño sufrido por el cañón de popa tras 448 disparos. Herido en la rodilla, mantuvo la resistencia hasta el 11 de enero, cuando la Buenaventura había recibido 32 impactos y 19 bajas. Por su valor recibió la Cruz de San Fernando de primera clase.

De Cuba al Lejano Oriente

En 1877 contrajo matrimonio con Milagros Vernacci Moreau, aunque la boda se celebró por poder. Ese mismo año volvió a Cuba, acompañó al general Martínez Campos y participó en campañas terrestres y navales, ascendiendo a coronel y obteniendo la Cruz al Mérito Naval con distintivo rojo.

En 1879 se le encomendó una misión especial a la Extremo Oriente. Como capitán de la corbeta María de Molina recorrió China, Corea y Japón, visitando Beijing, Shanghái, Nagasaki y Yokohama. Por el éxito de la misión recibió otra Cruz al Mérito Naval. Sus anotaciones describen a China como un "hormiguero vivo" y relatan la curiosa estancia del ministro español en una posada, sin legación propia.

Tomás Olleros, el último conquistador español

Durante ese viaje su esposa Milagros, preocupada por su ausencia, abordó un buque británico hacia China, convirtiéndose en la única mujer a bordo. Una tormenta la obligó a ser atada al mástil para salvar su vida.

La conquista de Tawi‑Tawi

En 1882 se le confió la expedición para ocupar el archipiélago de Tawi‑Tawi, situado entre Jolo y Borneo, aún no bajo control español pese a los derechos históricos sobre Filipinas. Con una corbeta, una cañonera y tropas de infantería marina, Olleros estableció fortificaciones y relaciones con los pobladores musulmanes. El 9 de marzo de 1882 todas las islas ondeaban la bandera española, lo que facilitó el reconocimiento de soberanía en el protocolo de Madrid de 1885.

Tomás Olleros, el último conquistador español

Regreso a la península y últimos años

En 1886 volvió a Madrid, donde ocupó puestos de alto nivel en el Ministerio de Marina: primer oficial, responsable de personal, miembro de la comisión del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y secretario del recién creado Consejo Superior de la Marina. Publicó una gramática bisaya‑cebuana y varios artículos de geopolítica naval.

Su carácter aventurero se reflejó en anécdotas como la de su mono mascota, que escapó por el barrio de Salamanca y provocó una pelea de frutas en una verdulería; Olleros lo recapturó, pagó los daños y quedó como una de sus historias más divertidas.

A pesar de haber conquistado los últimos territorios del imperio, en 1898 Tawi‑Tawi siguió bajo soberanía española por un olvido en el tratado de paz con Estados Unidos. En 1901 se cedió a los EE. UU. por 100 000 dólares.

Tomás Olleros murió de neumonía infecciosa en 1890, a los 52 años. Su funeral fue encabezado por el Ministro de Marina y recibió honores oficiales. Nunca volvió a surcar los mares de su infancia.

Fuentes primarias

  • Diario de Menorca, 18 nov 1862.
  • Correspondencia de España, 9 mar y 24 jun 1882.
  • Gaceta, 24 ago 1901.
  • VV.AA., Cartas de los P. de la Sociedad de Jesús de la Misión Filipina, 1889.

Bibliografía

  • Ceballos‑Escalera, A. Diccionario biográfico. Real Academia de la Historia.
  • Montero, J. (1886). Archipiélago filipino y las islas Marianas, Carolina y Palau. Madrid.
  • Montero, J. (1888). Historia de la piratería malayo‑musulmana en Mindanao, Jolo y Borneo. Madrid.
  • Olleros, M. (1985). Tomás Olleros Mansilla, marinero y soldado bejarano (1838‑1890). Edición no comercial.
  • VV.AA. (2019). Awake Ferro Contemporary #36: La guerra filipina 1896‑1898.