Origen y adolescencia
Lancelot, cuyo nombre de bautismo es Gilead, es hijo del rey Ban de Benoic y la reina Elaine. A través de su madre desciende de la ilustre línea de José de Arimatea, guardián del Santo Grial que, según la tradición, llegó a Bretaña.
El castillo de su padre, situado a orillas de un lago en el corazón del bosque de Brocéliande, era considerado inexpugnable. Durante una campaña al lado del rey Arturo, Ban murió y dejó el castillo en llamas, mientras su esposa, embarazada, quedó sola. Pocos meses después del nacimiento de Gilead, una criatura surgida del fondo del lago lo secuestra ante la mirada aterrorizada de su madre.
Ese lago era el dominio de la hada Viviane, conocida como la Dama del Lago y guardiana de la isla encantada de Avalon. Viviane tomó al niño, lo crió como propio y le cambió el nombre a Lancelot del Lago. Durante dieciocho años le enseñó el arte de la caballería: caza, música, combate, pero también cortesía y nobleza de espíritu.
La guardia dolorosa
Al cumplir los 18 años, Lancelot pidió a Viviane que lo presentara al rey Arturo para ser armado caballero. Con la ayuda del caballero Gauvain, sobrino del rey, fue nombrado caballero en la festividad de San Juan. En esa ceremonia vio por primera vez a la reina Ginebra, de quien se enamoró al instante. Tras la investidura, una joven le entregó la misión de liberar el castillo de la Dolorosa Guardia de un hechizo maligno. Viviane le entregó un escudo con tres bordes rojos que multiplicaba su fuerza en la batalla.
Tras un largo viaje, Lancelot llegó al siniestro castillo, venció a los veinte caballeros que lo custodiaban y lo rebautizó como el Castillo de la Guardía Alegre. Al pasar por el cementerio del recinto, descubrió una tumba bajo una espada dorada con la inscripción: «Aquí reposará Lancelot del Lago, hijo del rey Ban de Benoic y vencedor de la Dolorosa Guardia», revelándole así su destino.
El carro de la vergüenza y el puente de la espada
De regreso a Camelot, Lancelot fue aclamado por la corte y por la reina. Arturo lo designó como pieza clave en la búsqueda del Grial, aunque su amor prohibido por Ginebra le impediría alcanzar los misterios sagrados.
Un día, mientras Lancelot estaba ausente, el caballero Méléagant, hijo del rey de Gorre, desafió a los caballeros de la corte: liberaría a varios prisioneros si alguien lo vencía en combate singular, pero si fallaba, secuestraría a la reina. El senescal Keu aceptó el reto. Tras la derrota de Keu, Méléagant capturó a Ginebra y, al intentar huir, Lancelot llegó a galope, heriéndolo en el hombro, aunque el villano hirió al caballo de Lancelot.
Desamparado y sin montar, Lancelot encontró a un enano que conducía un carruaje de ganado. El enano accedió a llevarlo a la dama a cambio de que Lancelot subiera al carro, aunque éste estaba asociado a la vergüenza. Lancelot aceptó y, tras una jornada humillante, llegó a un castillo donde pasó la noche.
A la madrugada, el enano le informó que la reina había sido llevada por guardias. Lancelot siguió hasta el castillo de Baudegamu, donde tuvo que cruzar el temible Puente de la Espada, una enorme hoja afilada suspendida sobre aguas heladas y custodiada por dos leones. Cubriéndose de brea para no resbalar, logró cruzar, mientras los leones desaparecían misteriosamente. Tras derrotar a Méléagant, Baudegamu liberó a los prisioneros y Lancelot regresó a Camelot con Ginebra.
Un amor fatal
Aunque sus hazañas fueron celebradas, la relación entre Lancelot y Ginebra despertó sospechas. Una noche, Arturo los sorprendió juntos y, convencido de la traición, ordenó el arresto de Lancelot. El caballero escapó, pero Ginebra fue condenada a la hoguera.
El día de la ejecución, Lancelot lideró una carga de caballeros para rescatarla. En la lucha final, Lancelot mató a Agravain y Gahieret, sobrinos de Gawain, y se enfrentó cara a cara con Gawain. Tras un duelo igualado, Lancelo le asestó el golpe fatal. Pidió a Arturo que pusiera fin al conflicto y que le permitiera retirarse a su hermandad, abandonando para siempre a su rey y a su amada.
Ubicación e interpretación
Algunos cronistas, como René Bansard, identifican la región de Passais‑la‑Conception (norte de Mayenne y sur de Orne) como posible lugar de nacimiento de Lancelot. Estudios recientes relacionan nombres como Saint‑Fraimbault, Saint‑Bômer o Saint‑Ernier con las tradiciones que alimentaron la leyenda artúrica. En Bagnoles‑de‑l’Orne se organizan visitas a los sitios vinculados a la figura de Lancelot del Lago.