Viviendas obreras a finales del siglo XIX
En las ciudades en rápido crecimiento de la segunda mitad del siglo XIX, los edificios de departamentos conocidos como tenements eran la forma de vivienda predominante para la clase trabajadora.
Condiciones de habitabilidad
- Altas densidades: varias familias compartían espacios reducidos, a menudo una sola habitación.
- Falta de ventilación y luz natural, lo que provocaba ambientes húmedos y oscuros.
- Sanidad deficiente: ausencia de baños privados y sistemas de drenaje adecuados.
- Estructuras envejecidas y mal mantenidas, sin medidas de seguridad contra incendios.
Consecuencias sanitarias y sociales
El hacinamiento y la falta de higiene favorecían la propagación de enfermedades epidémicas. Además, la escasez de recursos y la precariedad del entorno fomentaban la delincuencia, la pobreza y la delincuencia juvenil.
Legado histórico
Estos barrios se convirtieron en símbolos de la desigualdad urbana y motivaron, a principios del siglo XX, reformas de vivienda y normas de construcción más estrictas.