Fuentes de ingresos del Imperio Otomano
El Imperio Otomano disponía de varias fuentes de ingresos, entre ellas impuestos, derechos de aduana y monopolios comerciales.
Una de las más importantes era la jizya, un impuesto per cápita que se cobraba a los súbditos no musulmanes. La jizya representaba una parte significativa del presupuesto imperial y, por lo general, era recaudada por funcionarios locales.