Historia antigua

La reconquista francesa (1435‑1453)

Reconciliación y primeros avances (1435‑1436)

Tras los primeros meses de la reconciliación franco‑burguesa, la reconquista avanzó rápidamente. El Île‑de‑France quedó libre y, el 13 de abril de 1436, el conde de Richemont entró en París. Al mismo tiempo estallaron los hostilidades entre ingleses y borgoñones, aunque los intereses económicos impusieron treguas breves.

La Praguerie y la reforma militar (1440‑1445)

En 1440, el rey Carlos VII se encontró solo frente a una nueva ofensiva inglesa y a la llamada Praguerie, una revuelta de príncipes franceses (Borgoña, Bretaña, Anjou, Armagnac, Dunois y el propio hijo, el delfín Luis). Algunos negociaron en secreto con Inglaterra, pero Carlos respondió con energía. En 1444 se firmó la tregua general de Fours, válida hasta el 1 de abril de 1446. Bajo la influencia de Pierre de Brézé y de la favorita Agnès Sorel, se llevaron a cabo reformas financieras y militares, como las Ordenanzas de Nancy (febrero de 1445), que permitieron al reino contar con unas 7 000 caballerías permanentes y bien pagadas.

Campañas en Normandía y Guyenne (1449‑1453)

En 1449 el duque de Bretaña, Francisco Fer, rompió con los ingleses y Carlos VII inició la reconquista de Normandía. En un año, de agosto de 1449 a agosto de 1450, la campaña culminó con la caída de Rouen (4 noviembre de 1449) y la derrota del ejército inglés en Formigny (15 abril de 1450). Caen cayó el 19 de julio y Cherbourg el 12 de agosto, sellando la pérdida inglesa en la región.

El colapso de la política de William de la Pole, conde de Suffolk, provocó su acusación de traición y su asesinato en mayo de 1450. En el suroeste, la revuelta popular impidió cualquier intento de reconquista. En 1451, bajo el mando de Dunois, se recuperó Bergerac, Bordeaux (23 junio) y Bayona (19 agosto). Sin embargo, el último intento inglés, liderado por John Talbot, logró retomar Bordeaux en octubre de 1452, pero fue derrotado en la batalla de Castillon (17 julio de 1453). Bordeaux se rindió el 19 de octubre, mientras que en Inglaterra estallaba la Guerra de las Dos Rosas.

Fin de la Guerra de los Cien Años y sus consecuencias

La guerra concluyó con la recuperación de la provincia de Aquitania, aunque no se firmó un tratado que la formalizara. Intentos posteriores, como los de Eduardo IV de York en 1475, fueron infructuosos y la tregua de Picquigny (29 agosto de 1475) puso fin a las ambiciones inglesas en el continente. Inglaterra mantuvo Calais hasta 1553 y siguió ostentando el título de rey de Francia hasta el tratado de Amiens (1802).

Francia salió victoriosa, aunque exhausta y marcada por la guerra. El conflicto fomentó un fuerte sentimiento nacionalista y fortaleció el poder monárquico, sentando las bases para el absolutismo que se consolidaría en los siglos siguientes, justo cuando Europa se adentraba en el Renacimiento y la Reforma.


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