Vida temprana y carrera
Antígono I Monóftalo, apodado "el Tuerto", nació en 382 a.C. en Eordea, Macedonia. Se incorporó al ejército de Alejandro Magno y participó en sus campañas de conquista. Tras la muerte de Alejandro en 323 a.C., fue nombrado sátrapa de Frigia, en la Asia Menor.
Las Guerras de los Diádocos
Con el imperio macedonio fragmentado, Antígono se alió y combatió contra distintos generales sucesores para ampliar su dominio. Su capacidad militar y su ambición lo convirtieron en uno de los contendientes más poderosos por el legado de Alejandro.
Fundación de la dinastía antigónica
En 306 a.C. se autoproclamó rey, estableciendo la dinastía antigonida con capital en Macedonia. Su reino abarcó territorios de Asia Menor, Siria y Grecia.
Campañas de conquista
Durante los años siguientes, Antígono lanzó una serie de campañas para consolidar y expandir sus posesiones. Obtobió victorias decisivas que le otorgaron el control de amplias regiones en Grecia, Asia Menor y Siria, consolidándose como uno de los gobernantes más influyentes del mundo helenístico.
Enfrentamiento con Roma
El creciente poder de Antígono alarmó a la emergente República romana. En 302 a.C. Roma declaró la guerra contra él y su hijo Demetrio Poliórcetes, iniciando un conflicto que ponía en juego el futuro del Mediterráneo occidental.
Batalla de Ipsos y muerte
La confrontación decisiva tuvo lugar en 301 a.C. en la Batalla de Ipsos. Una coalición formada por Casandro, Lisímaco, Seléuco y Ptolomeo derrotó a las fuerzas antigonidas. Antígono cayó en combate a los 81 años.
Legado
Aunque perdió Ipsos, Antígono es recordado como una figura clave del periodo helenístico. Su dinastía gobernó Macedonia durante varios siglos, influyendo en la configuración política del mundo posterior a Alejandro. La huella de sus conquistas y de su capacidad para moldear el mapa geopolítico perduró hasta mediados del siglo II a.C.