Historia antigua

Eudoxo de Cízico, el navegante griego que intentó dar la vuelta a África en el siglo II a.C.

Introducción

Aunque el auge de los grandes descubrimientos se asocia a los siglos XV‑XVI, el deseo de explorar el mundo conocido y buscar nuevas tierras ya existía en la Antigüedad. Navegantes valientes surcaban mares desconocidos y llegaban a lugares muy lejanos de sus puertos de partida. Entre ellos destaca Eudoxo de Cízico, no confundir con su homónimo de Cnidus, alumno de Platón, quien habría alcanzado la India y tratado de circunnavegar África.

Contexto geográfico e histórico

Cízico era una ciudad situada en la costa noroeste de la Anatolia (actual Turquía), en la región de Misia, a orillas del Proponto o Mar de Mármara. Ese estrecho punto de encuentro entre el Egeo y el Mar Negro la convirtió en un próspero centro de comercio y de intercambio cultural.

Eudoxo de Cízico, el navegante griego que intentó dar la vuelta a África en el siglo II a.C.

Fundada como colonia de Mileto, Cízico pasó por manos atenienses, persas, espartanas, macedonias, ponticas y, finalmente, romanas. Eudoxo nació alrededor del 150 a.C., cuando la ciudad estaba bajo la influencia de la dinastía ptolemaica, que gobernaba Egipto tras la partición del imperio de Alejandro.

El primer viaje a la India

Los detalles de su vida son escasos. Lo que sabemos proviene principalmente de la obra Geografía de Estrabón, escrita alrededor del 29 d.C., basada en los relatos de su predecesor Posidonio. Según estos autores, en 118 a.C. un navegante indio naufragó en el Mar Rojo y, ante el rey Ptolomeo VIII (conocido como "Evergétes" o, irónicamente, "Fisco" por su obesidad), se le ofreció liderar una expedición comercial a la India.

Eudoxo de Cízico, el navegante griego que intentó dar la vuelta a África en el siglo II a.C.

Eudoxo, que había demostrado interés por el Nilo y la ciencia, fue designado para la misión. Con la ayuda del indio, aprendió a utilizar los vientos monzónicos del Océano Índico, esenciales para cruzar la zona. Tras una travesía exitosa, regresó a Egipto cargado de piedras preciosas y perfumes, pero el faraón confiscó la mercancía, pues el estado tenía el monopolio del comercio de esos productos.

El intento de circunnavegar África

Más tarde, bajo la regencia de Cleopatra III, Eudoxo recibió una nueva comisión para otra expedición a la India. Al regresar, una fuerte monzón del noreste desvió su barco del Golfo de Adén hacia la costa sureste de África, más allá de Etiopía. Allí encontró los restos de un naufragio con una proa en forma de caballo, que los habitantes locales le aseguraron provenía de Gades (actual Cádiz), una ciudad fenicia‑hispánica.

Eudoxo de Cízico, el navegante griego que intentó dar la vuelta a África en el siglo II a.C.

Este hallazgo le inspiró la idea de rodear África para evitar los impuestos y el control ptolemaico y así comerciar directamente con la India. Se dirigió a Gades, contrató una nave principal y dos embarcaciones menores, y zarpó cruzando el estrecho de Gibraltar (las famosas Columnas de Hércules) para descender la costa atlántica africana, siguiendo una ruta similar a la del cartaginés Hanno.

Eudoxo de Cízico, el navegante griego que intentó dar la vuelta a África en el siglo II a.C.

El intento fracasó. Al intentar navegar en alta mar, la tripulación, temerosa de perder el rumbo, amenazó con amotinarse; Eudoxo se vio obligado a volver a la costa, donde su barco encalló. Tuvo que construir una nueva embarcación con la madera del naufragio y continuar el viaje. Los problemas se acumularon: supuso un complot para abandonarlo en una isla y, en un lugar llamado "Bogo" (probablemente en la actual Mauritania), vendió la nave y regresó a Hispania a través de la provincia romana.

Un segundo intento y el legado

Sin rendirse, Eudoxo organizó una segunda expedición con una nave de comercio redonda y una pentecómera (barco de cincuenta remos), acompañada de artesanos, músicos y bailarinas gaditanas, con la intención de pasar el invierno en una isla aún no identificada (algunos sugieren las Azores). Sin embargo, los relatos de Estrabón y Posidonio se interrumpen en este punto; no se sabe si logró completar la circunnavegación. Plinio el Viejo lo menciona como posible, pero no existen pruebas concluyentes, por lo que lo más probable es que haya perecido en el intento, como muchos pioneros visionarios.