Revolución Gloriosa de 1688
La Revolución Gloriosa de 1688 marcó un punto de inflexión en la historia de Inglaterra y sentó las bases de ideas que inspirarían la Revolución americana. Al cuestionar la monarquía absoluta, estableció principios democráticos que los fundadores de los Estados Unidos adoptaron.
Rechazo del poder absoluto
El reinado de Jacobo II: El rey Jacobo II defendía el derecho divino de los reyes y buscaba concentrar el poder, ignorando los derechos del Parlamento y del pueblo.
Rebelión y destitución: El Parlamento, respaldado por nobles, comerciantes y ciudadanos, se opuso a la autoridad del monarca, lo depuso y ofreció la corona a su hija protestante, María, y a su esposo, Guillermo de Orange.
Establecimiento de una monarquía constitucional
Bill of Rights (Declaración de Derechos): Como condición para aceptar el trono, María y Guillermo firmaron la Declaración de Derechos inglesa en 1689. Este documento limitó explícitamente los poderes del monarca y se convirtió en un pilar del derecho constitucional.
Protección de derechos individuales: La Declaración garantizó libertades como la libertad de expresión, el derecho a peticionar, el derecho a un juicio justo y la realización de elecciones parlamentarias regulares.
Gobierno limitado
Soberanía parlamentaria: La Revolución Gloriosa consagró el principio de soberanía del Parlamento, estableciendo que la autoridad real depende del consentimiento parlamentario, trasladando el poder del trono a los representantes del pueblo.
Influencia en los revolucionarios americanos
Inspiración intelectual: Las ideas de gobierno limitado, derechos individuales y contrato social resonaron en pensadores americanos como Thomas Jefferson, Thomas Paine y James Madison.
Derechos coloniales: Los colonos, de origen británico, ya cuestionaban la autoridad de la Corona. La Revolución Gloriosa les ofreció un precedente histórico de resistencia exitosa contra la tiranía real.
Declaración de Independencia: Redactada por Jefferson en 1776, la Declaración se basó en los principios surgidos de la Revolución Gloriosa, denunciando el poder absoluto británico y afirmando el derecho del pueblo a cambiar o abolir un gobierno que vulnerara sus derechos inalienables.
En resumen, la Revolución Gloriosa derribó el mito del derecho divino de los reyes y consolidó la idea de que el poder gubernamental debe estar limitado y sujeto al consentimiento de los gobernados, una herencia que influyó decisivamente en la Revolución americana y en los movimientos democráticos posteriores.