Los talabarteros coloniales elaboraban sillas de montar mediante un proceso meticuloso que combinaba técnicas tradicionales de curtido y carpintería. A continuación se describen los pasos principales.
Paso 1: Preparación del cuero
Primero se remojaba la piel en agua para ablandarla y eliminar la sal. Luego se raspaba el vello y la carne residual. Finalmente la piel se estiraba y se dejaba secar al aire.
Paso 2: Corte de las piezas
Una vez seca, la piel se recortaba en las partes que forman la silla: el asiento, el pomelo, el cantilé, las faldillas y los guardabarros.
Paso 3: Costura de los componentes
Con hilo resistente o tendón, el artesano cosía las piezas entre sí. Las costuras se reforzaban habitualmente con remaches o clavos de metal.
Paso 4: Modelado de la silla
La silla se colocaba sobre un molde y se le daba forma mediante agua caliente o vapor, logrando la curvatura adecuada para el caballo.
Paso 5: Ornamentación
Una vez modelada, se añadían los detalles decorativos: repujados, estampados o tallados que realzaban su aspecto.
Paso 6: Ajuste al animal
El talabartero medía la espalda del caballo y adaptaba la silla para lograr un ajuste cómodo y seguro.
Los talabarteros coloniales eran artesanos altamente capacitados que producían sillas de montar duraderas y cómodas, reflejo de su orgullo y maestría.