La Mesopotamia, situada entre los ríos Tigris y Éufrates, abarcaba territorios de los actuales Irak, Kuwait, Irán, Siria y Turquía. Su clima semiárido y sus fértiles llanuras aluviales permitieron el desarrollo de una variada flora y fauna que sustentó a las primeras civilizaciones.
Plantas
1. Cereales: Trigo y cebada fueron los cultivos básicos, complementados con mijo y legumbres como lentejas y garbanzos.
2. Frutales: Palmera datilera, higuera, granada y vid prosperaban bajo el calor y la escasez de agua.
3. Hortalizas: Cebolla, ajo, lechuga, pepino y melón se cultivaban para la alimentación diaria.
4. Hierbas y especias: Menta, cilantro, comino y tomillo aportaban sabor y propiedades medicinales.
Animales
1. Ganado domesticado: Ovejas, cabras, vacas y burros proporcionaban carne, leche, cuero y fuerza de trabajo.
2. Mamíferos silvestres: Leones, leopardos, elefantes, jabalíes, gacelas y ciervos habitaban las zonas más abiertas y boscosas.
3. Aves: Águilas, buitres, halcones y fagots, además de aves migratorias como garzas, cigüeñas y pelícanos, eran comunes en los humedales.
4. Peces y animales acuáticos: Los ríos albergaban carpas, bagres y diversas especies de moluscos.
5. Insectos: Abejas, avispas, hormigas y langostas formaban parte del ecosistema y, en algunos casos, de la dieta.
Estos recursos vegetales y animales no solo abastecían de alimento y materias primas, sino que también influían en la economía, la medicina y las creencias religiosas de los pueblos mesopotámicos.