Contexto histórico
Los Jardines Colgantes de Babilonia, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, supuestamente fueron construidos en la ciudad de Babilonia, situada en la actual Irak, durante el reinado del rey Nabucodonosor II (siglo VI a.C.). Aunque la evidencia arqueológica es escasa, numerosos relatos históricos describen un complejo de terrazas elevadas repletas de vegetación.
Ingeniería y cálculo estructural
Para erigir esas plataformas en varios niveles, los ingenieros babilonios debían dominar conceptos de geometría y estática. Calculaban el peso total de cada terraza, la carga que soportarían las columnas y los arcos, y dimensionaban los materiales (ladrillos, piedra y madera) para evitar colapsos. El uso de proporciones y razones, como el teorema de Pitágoras, facilitaba la planificación de ángulos y longitudes.
Sistemas de riego y mecánica de fluidos
El suministro de agua, esencial para mantener la vegetación, requería conocimientos de hidráulica. Se empleaban dispositivos tipo tornillos de Arquímedes o sistemas de palancas para elevar agua del río Éufrates hasta las terrazas más altas. Los cálculos incluían el caudal necesario, la presión requerida y la resistencia de los conductos.
Conclusión
Los Jardines Colgantes son un testimonio del ingenio babilónico y demuestran que la matemática, ya sea en geometría, estática o hidráulica, fue fundamental para materializar uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de la antigüedad.