Introducción
Durante la era victoriana, que abarcó desde principios del siglo XIX hasta principios del siglo XX, la iluminación pasó de métodos tradicionales a tecnologías más avanzadas.
1. Velas
Las velas eran la fuente de luz más habitual. Se fabricaban con cera, sebo o cera de abejas, y se colocaban en candelabros, candeleros o soportes.
2. Lámparas de aceite
Las lámparas de aceite quemaban aceites como el de ballena, el queroseno o el parafina. Los pavos de estas lámparas solían ser de algodón o lino.
3. Iluminación a gas
A mediados del siglo XIX se popularizó la iluminación a gas. El gas, obtenido principalmente del carbón, se distribuía por tuberías a los edificios y alimentaba lámparas que producían una luz más brillante que la de velas y aceites.
4. Iluminación eléctrica
Hacia el final de la época victoriana surgieron las primeras luces eléctricas, como los arcos eléctricos y las bombillas incandescentes, que fueron sustituyendo progresivamente al gas en muchas zonas.
El acceso a estas tecnologías no era homogéneo: las ciudades contaban con una mayor disponibilidad de iluminación moderna, mientras que en el campo predominaban las velas y lámparas de aceite.