El término "Revolución de 1800" no se refiere a una revuelta armada, sino al histórico traspaso pacífico del poder entre partidos en los Estados Unidos.
En 1801, el presidente John Adams (Federalista) entregó la presidencia a Thomas Jefferson, líder de los Demócrata‑Republicanos. Este cambio sin violencia ni conflictos marcó un precedente democrático y, por eso, los historiadores lo denominan la Revolución de 1800.
Así, aunque la transferencia ocurrió en 1801, el nombre conserva la fecha de la elección de 1800, que fue el punto de partida de este notable proceso político.