Historia antigua

Masacre en Wola: la sangre de 50.000 inocentes inundó las calles

Masacre en Wola: la sangre de 50.000 inocentes inundó las calles

Contexto del levantamiento de Varsovia

El 1 de agosto de 1944 estalló el levantamiento de Varsovia contra la ocupación nazi. La resistencia polaca, organizada por el Armia Krajowa (AK), tomó el control de gran parte del sector occidental de la ciudad, al norte del río Vístula.

Orden de Himmler y la respuesta alemana

El 3 de agosto, Heinrich Himmler asignó al general de la SS von dem Bach Chełowski la tarea de sofocar la rebelión con instrucciones explícitas de exterminar a la población polaca. Para ello puso a su disposición dos batallones de la policía de la SS compuestos por tropas de origen azerí y turcomano, la temida brigada Dirlewanger y la brigada de Kaminski.

Masacres en Wola

El 5 de agosto, bajo el mando de los generales Rohr y Reinefarth, las tropas alemanas lanzaron una brutal ofensiva. Al no lograr someter a los combatientes polacos, los soldados se dirigieron contra la población civil, entrando casa por casa y cometiendo violaciones, asesinatos y saqueos, principalmente contra ancianos y niños.

Según testimonios, en ese solo día se contabilizaron más de 10 000 civiles asesinados en el distrito de Wola. Chełowski intentó detener los crímenes, pero la orden no se cumplió; la brigada Dirlewanger y los cosacos de Kaminski continuaron la matanza.

Durante los tres días siguientes, los perpetradores extendieron la violencia a los barrios de Wola y Okota, alcanzando una cifra estimada de 30 000 víctimas adicionales.

Resistencia polaca y tácticas alemanas

Los combatientes polacos, apoyados por dos tanques Panther capturados, lograron abrir un corredor que conectaba Wola con la Ciudad Vieja, facilitando la evacuación de civiles. Sin embargo, los alemanes emplearon a la población como escudos humanos para avanzar sobre posiciones polacas, violando flagrantemente el derecho de la guerra.

Crímenes contra hospitales y refugios civiles

Los nazis incendiaron dos hospitales, matando a médicos, enfermeras y pacientes. Los cuerpos fueron brutalmente torturados antes de ser colgados.

Los mayores focos de masacre fueron el depósito de tranvías de los suburbios y dos fábricas (Ursus y Franaszka), donde miles de civiles se habían refugiado.

Intentos de encubrimiento

Entre el 8 y el 23 de agosto, unidades formadas por prisioneros y trabajadores forzados, conocidas como "escuadrones de quema", incineraron los cadáveres y, en muchos casos, sus propios integrantes fueron ejecutados tras completar la macabra tarea.

Chełowski emitió una nueva orden el 12 de agosto para detener los asesinatos, pero la violencia continuó.

Responsabilidad posterior

Ninguno de los responsables directos de la masacre fue juzgado. Dirlewanger y Kaminski fueron ejecutados al final de la guerra, mientras que Chełowski y Reinefarth escaparon a la Alemania Occidental, donde Reinefarth incluso llegó a ser alcalde.