Cereales
Trigo, cebada, avena, centeno y mijo eran los granos más habituales. Se utilizaban para elaborar pan, gachas y cerveza.
Verduras
Se cultivaban una gran variedad: cebollas, ajos, puerros, zanahorias, nabos, remolachas, rábanos, lechugas y coles. Se consumían frescas, cocidas o deshidratadas.
Frutas
Uvas, higos, manzanas, peras y ciruelas eran comunes. Se podían comer al natural, secas o transformar en vino.
Frutos secos
Almendras, nueces y avellanas se consumían crudas, tostadas o molidas para obtener harina.
Carnes
La carne era un componente esencial de la alimentación: vacuno, cerdo, cordero, cabra y venado. Se preparaba asada, hervida o guisada.
Pescados y mariscos
Los pescados capturados en ríos, lagos y mares aportaban proteína. Se consumían frescos o secos.
Lácteos
Leche, queso y mantequilla también formaban parte de la dieta cotidiana.