Los hermanos Tiberio y Cayo Graco, tribunos de la plebe en la República romana, propusieron una serie de reformas —conocidas como reformas gracoides— para corregir la desigualdad en la distribución de tierras y la concentración de poder político.
Reforma agraria
Tiberio Graco (133 a.C.) presentó la Lex Sempronia Agraria, cuyo objetivo era redistribuir el ager publicus entre los ciudadanos sin tierra, limitando la extensión de parcelas que podían poseer los grandes latifundistas y fomentando pequeñas granjas familiares.
Cayo Graco continuó la iniciativa en 123‑122 a.C., ampliando la distribución a los aliados romanos y a los colonos de los nuevos territorios conquistados.
Reformas políticas
Tiberio Graco buscó fortalecer la Concilium Plebis, aumentando la capacidad de la asamblea plebeya para influir en la legislación.
Cayo Graco propuso, entre otras medidas, una ley que obligaba a todos los ciudadanos varones adultos a servir en el ejército y trató de limitar la influencia del Senado, extendiendo la ciudadanía a los aliados latinos.
Reformas judiciales
Cayo Graco intentó transferir la autoridad de los tribunales de jurado de la élite senatorial a jurados ecuestres, compuestos por los ricos no senadores.
Subsidio de granos
Cayo Graco introdujo la Lex Frumentaria, un programa que suministraba granos a precios subvencionados a la población más pobre.
Obras públicas
Cayo Graco impulsó la construcción de carreteras y la fundación de colonias, con el objetivo de reducir el desempleo urbano.
Las reformas gracoides se toparon con una fuerte oposición de la clase senatorial conservadora, que las percibía como una amenaza a sus privilegios. La resistencia culminó en la muerte violenta de ambos hermanos, lo que provocó un retroceso temporal de sus proyectos reformistas.