Conservación del suelo
Labranza en contorno: Siembra siguiendo las curvas de nivel para disminuir la erosión y conservar la humedad.
Siembra en franjas: Alternar cultivos con franjas de cobertura o barbecho para proteger el suelo.
Terrazado: Construir terrazas en pendientes, reduciendo la escorrentía y la pérdida de suelo.
Agroecología en zonas áridas
En áreas con escasa precipitación se adoptaron técnicas de dry farming para optimizar el uso del agua:
Barbecho: Dejar el campo sin cultivar una temporada y así retener la humedad.
Mulching: Cubrir el suelo con residuos vegetales u otro material orgánico para evitar la evaporación.
Rotación de cultivos
Alternar diferentes especies en el mismo terreno para mantener la fertilidad, romper ciclos de plagas y controlar malezas.
Semillas híbridas
El desarrollo y la adopción masiva de híbridos aumentó los rendimientos y mejoró la resistencia a enfermedades y plagas.
Mecanización
El uso creciente de tractores y maquinaria motorizada incrementó la eficiencia y redujo la mano de obra requerida.
Fertilizantes y pesticidas químicos
Los fertilizantes sintéticos y los pesticidas impulsaron la productividad, aunque también generaron preocupaciones ambientales.
Políticas públicas
Programas como la Ley de Ajuste Agrícola (AAA) y el Servicio de Conservación de Suelos (SCS) ofrecieron subsidios y promovieron prácticas de conservación.
En conjunto, estas innovaciones buscaban elevar la producción, proteger el suelo y ayudar a la recuperación agrícola durante la Gran Depresión. Sin embargo, también introdujeron nuevos retos de sostenibilidad, dependencia química y pérdida de saberes tradicionales.