Historia antigua

¿Qué hacían los egipcios al morir su faraón?

Luto y lamentación

Al fallecer un faraón, todo el reino entraba en un profundo estado de duelo. Los egipcios se afeitaban la cabeza y el cuerpo, vestían harapos y mostraban públicamente su dolor.

Se contrataban lloradores profesionales para participar en rituales de lamentación elaborados. Los sacerdotes encabezaban la procesión funeraria y ejecutaban ceremonias destinadas a guiar el alma del faraón al más allá.

Embalsamamiento y momificación

El cuerpo del monarca se sometía a un extenso proceso de embalsamamiento. Los órganos internos se extraían cuidadosamente y se guardaban en vasijas canópicas.

Luego, el cuerpo se desecaba, se envolvía en vendajes de lino y se recubría con resina para evitar la descomposición. Todo el procedimiento podía durar varios meses.

Construcción de la tumba y entierro

Mientras se momificaba al faraón, artesanos especializados trabajaban sin descanso en la construcción de su tumba, ya sea una pirámide o una tumba tallada en la roca.

La tumba estaba diseñada para proteger el cuerpo y proveerle todo lo necesario para la vida después de la muerte. La ceremonia de entierro era un evento majestuoso al que asistían altos funcionarios, sacerdotes y miembros de la familia real.

El cuerpo se colocaba en un sarcófago dentro de la tumba, acompañado de tesoros, ofrendas de alimentos y otros objetos valiosos.

Cristalización de creencias religiosas

Los egipcios creían que el faraón era un gobernante divino que seguiría ejerciendo autoridad en el más allá. Los rituales y la construcción de tumbas tenían como objetivo asegurar su paso seguro al más allá y su bienestar continuo.

Se pensaba que las pirámides representaban la conexión del faraón con los dioses y facilitaban su ascenso a los cielos.

Función de los sacerdotes

Los sacerdotes desempeñaban un papel esencial en todo el proceso funerario: realizaban el embalsamamiento, dirigían la procesión y llevaban a cabo ceremonias religiosas para ayudar al faraón en su transición.

Además, continuaban sirviendo al rey fallecido realizando rituales diarios y ofrendas dentro de la tumba.