En la Edad Media, los oficios estaban organizados en gremios que estructuraban la formación y el progreso profesional de sus miembros. Cada trabajador avanzaba por tres etapas claramente definidas:
Aprendiz
Primera fase del aprendizaje. El joven se vinculaba a un maestro artesano durante varios años para adquirir las habilidades básicas del oficio bajo su supervisión.
Oficial (o viajante)
Una vez completada la etapa de aprendiz, el trabajador se convertía en oficial. Ya era un artesano calificado, cobraba por su trabajo y podía desplazarse para ejercer su oficio, aunque aún no tenía la condición de maestro.
Maestro
Máximo nivel dentro del gremio. El maestro había demostrado dominio total del oficio, era admitido como miembro pleno del gremio y, por lo general, trabajaba por cuenta propia, empleando a sus propios aprendices y oficiales.