Descubrimiento de la electricidad
Benjamin Franklin es reconocido por haber demostrado, a mediados del siglo XVIII, que la electricidad es una forma de energía natural. Su experimento más famoso, realizado en junio de 1752, consistió en volar una cometa durante una tormenta y sujetar una llave de metal al cordel. Cuando un rayo impactó la cometa, la corriente eléctrica descendió por la cuerda, produjo una chispa y cargó un frasco metálico cercano. Este experimento proporcionó la primera evidencia clara de que los rayos son descargas eléctricas.
Invención del pararrayos
Con base en esos descubrimientos, Franklin ideó el pararrayos en 1752. El dispositivo es una barra metálica colocada en lo alto de una construcción y conectada a tierra mediante un conductor. Cuando un rayo golpea la barra, la corriente eléctrica sigue el camino de menor resistencia hacia el suelo, evitando daños estructurales y reduciendo el riesgo de incendio.
Aunque Franklin jugó un papel clave en popularizar el estudio de la electricidad y en crear el pararrayos, otros científicos como William Gilbert, Luigi Galvani y Alessandro Volta también aportaron conocimientos esenciales que ampliaron el campo de la electricidad. No obstante, los experimentos y la inventiva de Franklin sentaron las bases para los avances posteriores en la ciencia y la tecnología eléctrica.