Contexto de los siervos en la Europa feudal
Los siervos eran campesinos vinculados a la tierra bajo el dominio de un señor feudal. No podían abandonar la finca sin su autorización y estaban obligados a prestar diversos servicios agrícolas y domésticos.
Edad de inicio del trabajo
Desde muy pequeños, los niños siervos colaboraban en las tareas cotidianas de la granja. Generalmente, a partir de los 7 u 8 años empezaban a realizar labores ligeras, como alimentar al ganado, recoger frutos o ayudar en la cocina.
Cuando alcanzaban la pubertad, alrededor de los 12 a 14 años, ya se consideraba que podían asumir trabajos más pesados, como arar los campos, sembrar o participar en la construcción de infraestructuras rurales.
Condiciones y derechos
A diferencia de los libres, los siervos no tenían derecho a cambiar de residencia ni a buscar empleo fuera de la finca sin el consentimiento del señor. Su vida estaba marcada por la obligación de trabajar para el señor a cambio de protección y el uso de parcelas para subsistir.