Materiales y proceso de fabricación
Los escudos anglosajones se fabricaban principalmente a partir de maderas blandas como el tilo (linden) o el aliso (alder). Estas maderas se tallaban para crear una base ligera pero resistente.
Una vez tallada la forma, la superficie se recubría con pieles de animales —principalmente de vacas, toros y ciervos— que se estiraban y se fijaban con pegamento natural y clavos de hierro. Este recubrimiento protegía la madera y proporcionaba una mejor absorción de impactos.
Acabado y decoración
Tras el recubrimiento, los escudos podían pintarse o decorarse con símbolos tribales, inscripciones o motivos religiosos, lo que también servía como identificación en el campo de batalla.