Alimentos
El Imperio importaba grandes cantidades de alimentos como trigo, carne, azúcar, té y café. La mayor parte provenía de los dominios—Canadá, Australia y Nueva Zelanda—y también de la India, Argentina y Estados Unidos.
Materias primas
Se traían materias primas esenciales: algodón, lana, caucho, madera y metales. Estas provenían principalmente de colonias como la India, Malasia y Nigeria, y también de Estados Unidos, América Latina y Australia.
Productos manufacturados
El comercio incluía maquinaria, textiles y productos químicos. Los principales proveedores eran Estados Unidos, Alemania y Francia, con aportes adicionales de Japón y China.
En conjunto, estas importaciones eran vitales para la economía británica y contribuían a su posición como una de las naciones más poderosas del mundo.