Funciones habituales de los sirvientes
Los sirvientes medievales realizaban una gran variedad de tareas, según su posición en la casa y el estatus de su patrón. Entre las labores más comunes estaban:
- Limpieza y mantenimiento del hogar: barrer los suelos, desempolvar los muebles y lavar la ropa.
- Preparación y servicio de los alimentos.
- Cuidados de los niños: bañarlos, alimentarlos y vestirlos.
- Gestión de recados y otras tareas según las necesidades.
- Vigilancia de la casa y sus ocupantes.
- Entretenimiento, como tocar instrumentos o contar historias.
Jerarquía y responsabilidades
Los sirvientes se dividían en rangos. Los de mayor rango disfrutaban de más responsabilidad y prestigio. Por ejemplo, el mayordomo (butler) dirigía la casa y supervisaba al resto del personal, mientras que la criada de escudilla (scullery maid) se encargaba de la limpieza de la cocina y del lavado de platos.
Condiciones de trabajo y remuneración
Generalmente, los sirvientes firmaban contratos anuales y recibían un salario. Además, muchos obtenían habitación y alimentación, y a veces otros beneficios. La vida de sirviente era dura: jornadas largas, tareas penosas y sueldos modestos. No obstante, eran esenciales para el funcionamiento de los hogares medievales y para el confort de las familias.