En la Roma clásica el vidrio era un material versátil que se empleaba en numerosos ámbitos de la vida cotidiana y ceremonial.
Principales aplicaciones del vidrio
Ventanas: Permitían la entrada de luz natural manteniendo el interior protegido de las inclemencias.
Vasijas y cuencos: Se fabricaban copas, tazas y cuencos para beber y servir alimentos.
Botellas: Se utilizaban para almacenar líquidos como vino, aceite y perfume.
Mosaicos: Pequeñas piezas de vidrio coloreado adornaban paredes y suelos, creando brillantes diseños.
Espejos: Los primeros espejos estaban hechos de vidrio pulido, sirviendo para el aseo personal.
Instrumentos científicos: El vidrio se empleaba en lentes, prismas y recipientes de laboratorio.
Joyería: Se producían cuentas y adornos de vidrio que complementaban collares y pulseras.
Objetos decorativos: Vasijas, esculturas y figurillas de vidrio embellecían hogares y templos.
Es importante señalar que las gafas como las conocemos no existían en esa época; el término “gafas” se refiere aquí al material vidrio.