En la Roma republicana y imperial, la orden ecuestre (equites) constituía una clase social adinerada que desempeñaba una gran variedad de funciones tanto militares como civiles.
1. Oficiales del ejército
Los equites solían recibir comisiones como oficiales, sobre todo en la caballería. Podían ascender hasta comandar grandes unidades de caballería o ejercer como tribunos militares.
2. Funcionarios gubernamentales
En las provincias, muchos equites ocupaban cargos administrativos, como ediles provinciales o magistrados encargados de la gestión financiera del imperio.
3. Recaudadores de impuestos
La recaudación tributaria era una fuente crucial de ingresos para Roma; por ello, a los equites se les confiaba la tarea de cobrar impuestos en distintas regiones.
4. Empresarios y comerciantes
Participaban activamente en la banca, el préstamo de dinero, la manufactura y el comercio marítimo, aprovechando sus recursos y redes de contactos.
5. Administradores imperiales
Dentro de la burocracia imperial, los equites podían ser procuradores, prefectos o encargarse de la administración de extensas provincias en nombre del emperador.
6. Política local
A nivel municipal, muchos ejercían como magistrados o concejales, aunque rara vez alcanzaban los más altos cargos políticos reservados a la aristocracia senatorial.
Es importante subrayar que la orden ecuestre reunía a individuos con diferentes intereses y patrimonios; por ello, sus empleos eran tan diversos como sus orígenes.