Orígenes de los castillos
Los primeros castillos, conocidos como motte‑and‑bailey, fueron construidos por los normandos en el siglo XI, durante la invasión de Gran Bretaña. Estas estructuras consistían en una motte (montículo artificial) coronada por una torre y un recinto amurallado (bailey) que albergaba edificios auxiliares.
Antes de la aparición de los motte‑and‑bailey, la defensa medieval se basaba en casas fortificadas, torres denominadas torre del homenaje y empalizadas formadas por una valla de robustos postes de madera.