Tras su victoria en la Batalla de Hastings, Guillermo I adoptó diversas estrategias para consolidar su dominio sobre los sajones.
Conquista militar
Guillermo derrotó al ejército anglosajón en 1066 y, a continuación, sometió el resto del país. Construyó castillos y fortificaciones para vigilar el territorio y utilizó su ejército para sofocar cualquier rebelión.
Sistema feudal
Introdujo en Inglaterra el feudalismo, un régimen de tenencia de tierras basado en la lealtad y el servicio militar. Repartió tierras entre sus seguidores a cambio de su fidelidad y les exigió apoyo financiero cuando fuera necesario.
Administración real
Estableció una administración centralizada. Nombró alguaciles (sheriffs) en cada condado para hacer cumplir la ley, recaudar impuestos y crear tribunales reales que juzgaran y resolvieran disputas.
Leyes severas
Promulgó leyes duras para consolidar su poder, incluida la pena de muerte para numerosos delitos, y obligó a todos los sajones a jurar lealtad al monarca.
Asimilación cultural
Fomentó la integración de los sajones en la cultura normanda, impulsando el uso del francés y sus costumbres, y promoviendo matrimonios mixtos entre normandos y sajones.
Estas medidas le permitieron ejercer un control firme durante las primeras décadas de su reinado.