Historia antigua

Raketenpanzerbüchse o Panzerschreck (Alemania)

Raketenpanzerbüchse o Panzerschreck (Alemania)

Características

RPzB 43
Calibre: 88 mm.
Longitud: 1,63 m.
Peso del lanzador: 9,2 kg.
Peso del cohete: 3,27 kg.
Peso de la cabeza: 0,65 kg.
Alcance máximo: 150 m.

Origen y desarrollo

En 1943 los alemanes capturaron numerosos bazookas estadounidenses de 60 mm M1. Sus ingenieros observaron la gran sencillez y el bajo coste de fabricación de esas armas y decidieron reproducirlas para su propio ejército. Así nació la Raketenpanzerbüchse 43 (RPzB 43), una versión alemana que disparaba un cohete similar al del “Püppchen”, pero con ignición eléctrica.

El RPzB 43 consistía en un tubo abierto en ambos extremos que el tirador llevaba sobre el hombro. Al accionar una palanca, un pequeño generador eléctrico enviaba corriente al motor del cohete, provocando su lanzamiento. El arma incluía unos rudimentarios dispositivos de puntería.

Ventajas y limitaciones

El RPzB 43 tuvo éxito inmediato porque, al disparar un proyectil más grande que el bazooka, ofrecía una mayor capacidad antitanque. Sin embargo, su alcance efectivo se limitaba a unos 150 m. Además, el motor del cohete no terminaba de quemarse al salir del tubo, lo que obligaba al operador a usar ropa protectora y máscara antigás para evitar quemaduras. La llama del cohete podía alcanzar hasta 4 m detrás del lanzador y generaba una nube de polvo y partículas que delataba la posición del tirador, aumentando su vulnerabilidad.

Modelos posteriores

Para corregir esos problemas se introdujeron el RPzB 54 y el RPzB 54/1. El RPzB 54 incorporó un escudo protector que eliminaba la necesidad de ropa especial, mientras que el RPzB 54/1 disparaba un cohete más avanzado desde un tubo más corto y alcanzaba ligeramente más de 180 m. Estos modelos sustituyeron al RPzB 43, que quedó relegado a unidades de reserva y segunda línea.

Uso en el campo de batalla

El arma se desplegó rápidamente en todos los frentes. Los cohetes más modernos podían perforar hasta 160 mm de blindaje, pero su efectividad seguía limitada a distancias cortas, lo que requería una gran destreza del equipo para lograr impactos decisivos. Un equipo típico estaba formado por dos soldados: un tirador y un cargador que introducía el cohete en el tubo y conectaba los cables de disparo.

Para acercarse lo suficiente al objetivo, los operadores debían posicionar el arma a una distancia adecuada; un disparo certero garantizaba la destrucción del vehículo enemigo. Las principales defensas contra los RPzB eran sacos de arena, plataformas con orugas o blindaje doble, y la presencia de infantería que protegiera los blindados.

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