El Imperio español: la potencia dominante del siglo XVI
Durante el siglo XVI, el Imperio español se consolidó como la nación más rica y poderosa del mundo. Fue el primer imperio global, abarcando vastos territorios en América, además de posesiones en Europa, África y Asia.
Su enorme riqueza provenía de la extracción de metales preciosos en el Nuevo Mundo, el comercio marítimo y una administración centralizada que controlaba rutas comerciales clave.
Más allá de su poder económico y militar, España se convirtió en un centro cultural e intelectual. Sus universidades, como la de Salamanca, y sus bibliotecas estaban entre las más prestigiosas de la época, atrayendo a eruditos de todo el continente.