Primera dominación persa
En 525 a.C., el rey persa Cambises II conquistó Egipto, iniciando el primer periodo de dominio persa.
El país permaneció bajo control persa aproximadamente 120 años, hasta la revuelta liderada por Amyrtáeos en 404 a.C.
Segunda dominación persa
En 343 a.C., el rey persa Artajerjes III reconquistó Egipto, restaurando el dominio persa.
Este segundo periodo duró alrededor de 10 años, hasta la conquista de Alejandro Magno en 332 a.C.
Organización bajo el Imperio aqueménida
Durante ambos periodos, Egipto se administró como una satrapía del Imperio aqueménida.
Los sátrapas, designados por el monarca persa, gobernaban la región, recaudaban impuestos y mantenían el orden.
Consecuencias del dominio persa
La administración persa respetó en gran medida la cultura y la religión egipcias; los templos y los ritos continuaron funcionando y algunos faraones fueron reconocidos por los persas.
No obstante, el dominio trajo mayores cargas tributarias, explotación de recursos y ocasionales conflictos y levantamientos por parte de la población egipcia.
Fin del dominio persa
El control persa finalizó cuando Alejandro Magno conquistó Egipto en 332 a.C.
Sus sucesores fundaron el Reino helenístico de los ptolomeos, inaugurando una nueva era en la historia egipcia.