Origen histórico
La frase dinero por cuerda vieja se remonta a la Royal Navy británica del siglo XVIII. En aquella época los buques requerían enormes cantidades de cuerda para aparejos, anclas y otras funciones.
Cuando la cuerda se desgastaba y ya no era apta para el servicio, se consideraba inútil y se desechaba. Sin embargo, algunos emprendedores vieron una oportunidad: recogían la cuerda gastada y la vendían a proveedores navales o a fabricantes de cuerdas, que la reciclaban o la reutilizaban para tareas menores.
De la práctica al dicho
El hecho de obtener una pequeña suma a cambio de un material aparentemente sin valor dio origen a la expresión coloquial dinero por cuerda vieja. Hoy se emplea para describir cualquier objeto de escasa utilidad que, aun así, puede venderse por una modesta ganancia.