El mito del laberinto
Según la tradición, el rey Minos no pidió a Dédalo e Ícaro que construyeran el laberinto. Tras su finalización, Minos encerró al propio arquitecto, Dédalo, dentro de la obra que había diseñado para el Minotauro.
¿Qué ocurrió con Dédalo e Ícaro?
Al quedar prisionero del propio laberinto, Dédalo ideó una ingeniosa escapatoria: fabricó alas de cera y plumas para él y su hijo Ícaro, logrando así su fuga.