Los monjes franciscanos vivían una vida sencilla y dedicada. Cuando disponían de tiempo libre, lo destinaban mayormente a la oración, la reflexión y el crecimiento personal. A continuación, algunas de las actividades que podían realizar:
1. Oración y meditación
La oración y la meditación eran pilares fundamentales. Pasaban largos periodos en silencio, buscando la comunión con Dios.
2. Lectura y estudio
Los frailes estaban bien instruidos y fomentaban el estudio. Leían textos sagrados, obras teológicas, filosofía y otros materiales educativos.
3. Escritura
Muchos redactaban tratados religiosos, sermones y textos espirituales. También mantenían diarios y notas personales.
4. Actividades artísticas
Algunos tenían talento para el arte y dedicaban su tiempo libre a crear pinturas, esculturas o hermosos manuscritos.
5. Trabajo manual
Para vivir con humildad, realizaban labores como jardinería, carpintería y otras tareas prácticas que sustentaban a la comunidad.
6. Música y canto
La música era esencial en su espiritualidad. Cantaban himnos, salmos y otras canciones devocionales.
7. Paseos y apreciación de la naturaleza
Valoraban la conexión con la creación y solían caminar para contemplar la belleza del entorno natural.
8. Servicio a la comunidad
Comprometidos con los pobres y marginados, visitaban hospitales y servían comidas a los necesitados.
9. Aprendizaje de nuevas habilidades
Algunos aprovechaban el tiempo libre para aprender idiomas extranjeros o perfeccionar oficios artesanales.
10. Descanso y relajación
Reconocían la necesidad de reposar y dedicaban momentos a un descanso contemplativo y reparador.
Las actividades específicas variaban según la personalidad del fraile y las costumbres de cada comunidad.