Características del latín clásico
Entonación y acentuación: En el latín clásico la acentuación dependía de la estructura de la palabra, siguiendo el sistema de ictus. Las sílabas tónicas se pronunciaban con mayor fuerza y, a veces, con mayor duración.
Altura tonal: Los latinos utilizaban un acento tonal que variaba la altura de la voz. Se reconocen tres tonos principales: bajo, alto y circunflejo (una combinación de bajo y alto).
Longitud vocálica: La longitud de la vocal era fonémicamente relevante. Las vocales largas se mantenían más tiempo que las cortas, lo que podía cambiar el significado o la forma gramatical de una palabra.
Pronunciación de consonantes: Algunas consonantes tenían valores diferentes a los actuales. Por ejemplo, la c se pronunciaba como una k dura, la v como w (o u), ch como una fricativa velar kh, y la g era dura ante a, o, u y suave (como j) ante e, i. Estas realizaciones cambiaron con el tiempo.
Desinencias: Las terminaciones de las palabras indicaban caso, número, tiempo, etc., proporcionando la información necesaria para comprender la función sintáctica.
Es importante recordar que la pronunciación variaba según la región y el contexto social. Nuestro conocimiento proviene de textos antiguos y de análisis filológicos, que permiten una reconstrucción aproximada pero no perfecta.