Las primeras catapultas, precursoras de la artillería moderna, se utilizaban para arrojar una gran variedad de proyectiles. Entre los más frecuentes se encontraban:
- Piedras
- Flechas
- Lanzas
- Objetos incendiarios (mechones, brasas)
- Animales muertos, como cerdos y caballos
- Nafta encendida