Descubrimientos arqueológicos

El conflicto que forjó un Estado: la conquista espartana de Mesenia

El conflicto que forjó un Estado: la conquista espartana de Mesenia

Para entender qué impulsó el desarrollo singular de la mayoría de las poleis griegas, es necesario analizar la formación del Estado espartano y la definición de su sistema político, proceso que tuvo lugar entre los siglos VIII y VI a.C. Entre los acontecimientos que marcaron de forma decisiva este proceso destacan las guerras mesenias (ver "Las Guerras Mesenias" en Antiguo y Medieval n.º 14: Esparta).

El estudio de las guerras mesenias resulta complejo, tanto por la escasez de fuentes como por los sesgos evidentes de las que disponemos. El poeta espartano Tyrtæo, contemporáneo del conflicto, nos llega en fragmentos que, aunque escasos, son muy ilustrativos. Los autores posteriores están contaminados por reconstrucciones idealizadas; sin embargo, Pausanias ofrece el relato más completo, aunque influido por la visión mesenia posterior a la independencia de 371 a.C. Por ello, la arqueología es esencial para afinar cronologías y dotar de historicidad a la versión mitificada de los textos.

La historiografía moderna ha debatido largamente sobre estas guerras. En términos generales se plantean dos corrientes: la tradicional, mayoritaria, que reconoce dos guerras mesenias descritas por Pausanias entre finales del siglo VIII y la segunda mitad del VII; y la "hipótesis de Ríano", que postula una única guerra seguida de revueltas. En este artículo adoptamos la visión tradicional.

El estallido del conflicto se sitúa a finales del siglo VIII. En ese periodo Esparta vivía su proceso de synoikismos, la unión de sus cinco aldeas tradicionales (Pitane, Cinosura, Mesoa, Limnas y Amyclas). A partir de entonces la expansión territorial lacónica se intensificó, como lo demuestran tanto los relatos de Pausanias como los hallazgos arqueológicos de colonias espartanas en la región. Al final del siglo ya se puede hablar de un Estado organizado, aunque todavía en una fase similar a la de otras poleis griegas.

Por su parte, Mesenia experimentó un notable crecimiento demográfico entre los siglos X y VIII, con concentraciones en el valle de Pamiso y en las laderas del monte Ítome. Algunos estudiosos sugieren que podría haber iniciado un proceso de synoikismos que condujera a la formación de una polis, pero no existen pruebas de que tal proceso estuviera en marcha cuando estalló la primera guerra mesenia.

La mayoría de los historiadores sitúan el inicio del primer conflicto en 736 a.C., prolongándose hasta 716 a.C. La guerra mesenia representa la primera gran campaña estatal de Esparta: cruzó el Taygeto, estableció su base en Anfea y lanzó la conquista de la fértil región mesenia. El motor de esta empresa no fue la expansión externa, sino la crisis social interna espartana. La escasez y la concentración de tierras, problemas comunes en muchas poleis, amenazaban la estabilidad interna. Mientras otras ciudades resolvían el asunto mediante colonizaciones, Esparta, con su carácter continental y su experiencia militar, optó por conquistar Mesenia para repartir sus tierras.

Una vez cruzado el Taygeto, los mesenios ofrecieron una resistencia dispar. Pausanias describe instituciones y magistraturas uniformes en Mesenia, pero esa visión ha sido descartada como una reconstrucción idealizada. Lo más probable es que algunas comunidades se opusieran activamente, otras colaboraran o simplemente se mantuvieran al margen.

El conflicto se desarrolló principalmente mediante la ocupación y el saqueo espartanos frente a una defensa mesenia basada en el hostigamiento constante. Sólo en la fase final, cuando los mesenios se refugiaron en el monte Ítome, los espartanos lograron una victoria decisiva y forzaron la rendición. Tras la derrota, la élite mesenia huyó a otras poleis, mientras la población restante volvió a ocupar el territorio bajo tres condiciones: no rebelarse, entregar la mitad de sus cosechas y asistir a los funerales de los reyes espartanos.

Aunque había triunfado militarmente, Esparta no resolvió sus conflictos sociales. La necesidad de fundar la colonia de Taras, poblada por grupos conflictivos, evidencia la persistencia de tensiones internas. La conquista de Mesenia no logró controlar plenamente el territorio ni distribuir tierras de forma que aliviara la inestabilidad.

En la segunda mitad del siglo VII, las comunidades mesenias intentaron liberarse del dominio espartano, apoyadas por Argos y Arcadia, enemigos tradicionales de Esparta. El enfrentamiento siguió el mismo patrón de ocupación y hostigamiento, pero ahora el ejército espartano contaba con la falange y el equipo hoplita, lo que resultó decisivo en batallas abiertas, como la famosa "Batalla de la Gran Trinchera", la única con alto grado de historicidad y que supuso una derrota severa para los mesenios.

Tras aproximadamente 17 años de guerra, la presión mesenia intensificó las tensiones internas espartanas, como reflejan los versos de Tyrtæo, que exhortan a los ciudadanos a defender los valores cívicos y a vencer a los mesenios. Finalmente, Esparta logró someter Mesenia, convirtiendo a su población en esclavitud colectiva (hilotas), repartiendo la tierra en lotes asignados a los ciudadanos espartanos. Con ello se cerró una etapa de agudas tensiones sociales.

El sistema político e institucional espartano, tradicionalmente atribuido al legendario legislador Licurgo, se construyó progresivamente entre los siglos VIII y VI, influido de manera significativa por la expansión territorial y, sobre todo, por la conquista de Mesenia. La élite espartana transformó la polis en respuesta a los profundos conflictos sociales, conscientes de que la hilotización de los mesenios representaba un peligro constante para su modelo de explotación. Así nació una sociedad y un Estado preparados para mantener ese sistema, respaldados por un ejército hoplita eficaz tanto en la represión interna como en la defensa y proyección de los intereses espartanos en el exterior (ver "Esparta, una sociedad para la guerra" en Antiguo y Medieval n.º 14: Esparta).

Bibliografía

Fuentes

  • Descripción de Grecia III‑IV. Madrid: Gredos, 1994. (Traducción y notas: María de la Cruz Herrero Ingelo).
  • Greek Elegiacs. Madrid: Gredos, 2012. (Traducción y notas: Emilio Suárez de la Torre).

Monografías y artículos

  • CAVANAGH, William G.; GALLOU, Chrysanthi; GEORGIADIS, Mercourios (eds.). Sparta and Lakonia. From Prehistory to Pre‑modern. Londres: British School at Athens Studies, 2009.
  • DOMÍNGUEZ MONEDERO, Adolfo J. The polis and the Greek colonial expansion. 8th‑6th centuries. Madrid: Síntesis, 2001.
  • FORNIS, César. The history, the cosmos and the legend of the ancient Spartans. Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2016.
  • FORNIS, César. "Between epic and history: the Spartan conquest of Messenia", University Magazine of Military History 6, 2017, pp. 157‑171.
  • LURAGHI, Nino. The ancient Messenians. Constructions of ethnicity and memory. Nueva York: Cambridge University Press, 2008.
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  • PLÁCIDO SUÁREZ, Domingo. "The proto‑cities of Messenia", Studia Historica. Ancient History 20, 2002, pp. 65‑73.
  • RODRÍGUEZ ALCOCER, María del Mar. "The cults of Artemis Limnatis and Artemis Cariatis in the Messenian wars of the archaic period", Arys 11, 2013, pp. 125‑144.

Notas

[1] Todas las fechas citadas corresponden a cronologías antes de nuestra era.

[2] Proceso mediante el cual poblaciones dispersas se aglutinan para formar una ciudad.

Este artículo forma parte del Concurso de Microensayos Históricos I Desperta Ferro. La documentación, veracidad y originalidad del artículo son responsabilidad exclusiva de su autor.