
Un equipo de paleontólogos que trabaja en Etiopía está analizando un hallazgo reciente que podría obligar a revisar nuevamente lo que sabemos sobre nuestra evolución. Se trata de una mandíbula de un homínido prehistórico de aproximadamente 2,8 millones de años, que podría corresponder a una especie aún no descrita y, posiblemente, al fósil más antiguo del género Homo.
El fragmento, descubierto por investigadores de la Universidad de Arizona (EE. UU.), se encuentra en un estado de conservación excepcional – algo poco frecuente en restos de esta edad – y presenta rasgos que parecen situarse en la transición evolutiva entre los géneros Australopithecus y Homo.
«Es el fósil más antiguo que se puede asignar a nuestro género», afirma el paleontólogo Brian A. Villmoare, de la Universidad de Nevada (EE. UU.). Los análisis preliminares indican que el espécimen no pertenece a Homo habilis, y estudios del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) sugieren que los orígenes de H. habilis podrían retroceder a un período aún más antiguo de lo que se había aceptado hasta ahora.
