Descubrimientos arqueológicos

Fortalezas vitrificadas de Europa: una anomalía geológica y arqueológica

Introducción

Uno de los primeros geólogos británicos, John Williams, autor de Natural History of the Mineral Kingdom, describió por primera vez unas extrañas ruinas en 1777. Desde entonces se han identificado más de un centenar de ejemplos en toda Europa, mayormente en Escocia. Williams las denominó fortalezas vitrificadas porque presentan muros de piedra compacta que, a diferencia de los muros tradicionales, parecen haber sido fundidos.

Características y distribución

Todas las estructuras se asientan sobre colinas que parecen posiciones defensivas, y su forma sigue el contorno de los mesetas planas que rodean. Los muros varían en altura, alcanzando hasta 3,7 m, y en algunos tramos presentan doble o triple pared. En otras zonas se observan extensas áreas de bloques de piedra sin cortar ni vitrificar que rodean el núcleo vitrificado a cierta distancia, dando la impresión de un terraplén.

Los análisis arqueológicos no han detectado cal o cemento en ninguna de estas construcciones; la consolidación se debe a la fusión de las rocas, lo que indica que fueron sometidas a altas temperaturas.

Fortalezas vitrificadas de Europa: una anomalía geológica y arqueológica

El fenómeno ha desconcertado a geólogos durante siglos, ya que no existe una explicación científica clara sobre cómo las piedras se fundieron. Las temperaturas necesarias para la vitrificación son comparables a la detonación de una bomba atómica. Lo sorprendente es que no se trata de uno o dos casos aislados, sino de cientos distribuidos por Europa, con alrededor de 70 en Escocia. Otros hallazgos se encuentran en Bohemia, Silesia, Turingia, provincias del Rin, Hungría, Turquía, Irán, Portugal, Francia y Suecia.

Ubicaciones más conocidas en Escocia

Dun Mac Sniachan, Benderloch, Craig Phadraig, Ord Hill, Dun Deardail, Knock Farril, Dun Creich, Finavon, Barryhill, Laws, Dun Gall, Anwoth, Tap o'North, Dunnider y Cowdenknowes.

Fortalezas vitrificadas de Europa: una anomalía geológica y arqueológica

La vitrificación no es uniforme. En algunos muros la piedra está parcialmente calcinada y fundida; en otros se observa una capa de esmalte vítreo; y, en raras ocasiones, todo el muro se presenta como una masa sólida de material vítreo.

Hipótesis sobre su origen

Nadie ha logrado explicar con certeza cómo se produjeron estos muros. Algunos investigadores piensan que la vitrificación fue intencional, con el objetivo de reforzar la defensa, aunque tal proceso probablemente habría debilitado la estructura. Tampoco parece plausible que sea un daño bélico derivado de un asedio, pues lograr la vitrificación requeriría mantener fuego durante días a temperaturas entre 1050 °C y 1235 °C, una tarea extremadamente compleja.

La mayoría de los arqueólogos considera que la vitrificación es el resultado de una destrucción deliberada por parte de los atacantes tras capturar la posición, o bien de un acto ritual llevado a cabo por sus propios ocupantes.

Las fechas de construcción abarcan un amplio rango: las más antiguas datan de la Edad del Hierro, otras pertenecen a la época romana y las últimas a la Edad Media.

Fortalezas vitrificadas de Europa: una anomalía geológica y arqueológica

Estudios recientes proponen que los muros pudieron formarse por eventos de plasma masivo, como fulguraciones solares. Estos fenómenos generan descargas eléctricas gigantes que pueden fundir y vitrificar la roca.

En la década de 1930, los arqueólogos australianos Vere Gordon Childe y Wallace Thorneycroft realizaron un experimento encendiendo una gran hoguera contra un muro de piedra; el experimento se repitió en 1980 por Ian Ralston. Ambos lograron vitrificar parcialmente algunas piedras, pero no pudieron reproducir la magnitud observada en las fortalezas vitrificadas.

Ante la ausencia de una teoría definitiva y de pruebas concluyentes, las fortalezas vitrificadas siguen siendo una de las anomalías geológicas y arqueológicas más enigmáticas del mundo.