Un equipo de arqueólogos eslovacos, en colaboración con la misión polaca, ha elaborado una reconstrucción visual del asentamiento de Tell el‑Retaba, situada en el noreste de Egipto, que muestra cómo pudo lucir hace unos 3 500 años.
Desarrollo histórico
El video ilustra la transformación del poblado desde el Segundo Período Intermedio (siglo XVII a.C.) hasta el Nuevo Reino (siglo XII a.C.), basándose en los hallazgos arqueológicos y en la evolución de sus estructuras, que pasaron de pequeñas viviendas a una fortaleza faraónica.
Ubicación y estratégica
Tell el‑Retaba se encuentra en el Wadi Tumilat, entre las ciudades modernas de Zagazig e Ismailia, a unos 100 km al este de El Cairo. Su posición controlaba el acceso a los recursos del Sinaí y la franja sirio‑palestina.

Importancia del canal de agua
Durante la época faraónica, la relevancia del sitio se debía al antiguo canal que conectaba el Delta del Nilo con el Mar Rojo, pasando por Tell el‑Retaba. Este suministro de agua potable era crucial tanto para los soldados de la fortaleza como para los beduinos que cruzaban la zona hacia los Lagos Amargos, hoy parte del Canal de Suez.

Población y ocupantes
Antes del Segundo Período Intermedio, el asentamiento estuvo habitado por los hicsos, quienes llegaron en varias oleadas migratorias trayendo el caballo y el carro de guerra a Egipto. Los hicsos no tenían un origen étnico único, provenían mayormente de Canaán y Siria, eran principalmente comerciantes y, en muchos casos, adoptaron costumbres egipcias.
Tras la caída del reino hicsos y la consolidación del Nuevo Reino (siglos XVI‑XI a.C.), la población volvió a ser predominantemente egipcia. Los faraones Ramsés II y Merneptá ordenaron la construcción de una fortaleza monumental para protegerse de los “pueblos del mar”.
Hallazgos arqueológicos
Las excavaciones han revelado numerosas casas, tumbas, talleres y una gran puerta de ladrillo atribuida a los hicsos, datada entre los siglos XVII y XII a.C.
Hipótesis bíblica
Algunos investigadores relacionan Tell el‑Retaba con Pitom, mencionado en la Biblia como el punto de partida del éxodo israelita, aunque la evidencia disponible no permite confirmar esta identificación.