Descubrimiento del escudo
Durante las excavaciones previas a la construcción de una urbanización en Pocklington, una localidad del condado de East Yorkshire (Inglaterra), se encontró un escudo celta que, tras su restauración, ha sido calificado como el hallazgo más importante de la Edad del Hierro de este siglo.
Contexto del entierro
El escudo formaba parte de una tumba excepcional que contenía los restos de un guerrero de unos 46 años, un carro con dos caballos y, sorprendentemente, el propio escudo colocado bajo el cuerpo del difunto, según informó The York Press. Junto al guerrero se hallaron los restos de seis cerdos, probablemente ofrendas, y una segunda fosa con otro joven guerrero herido.
Importancia y datación
Los especialistas que han estudiado el objeto lo consideran la pieza más relevante de arte celta descubierta en las Islas Británicas, con una fecha estimada entre 320 y 174 a.C.
Estilo y origen cultural
El diseño del escudo es típico de la cultura La Tène, que se extendió desde los Alpes hasta Europa central, Francia, el oeste de la Península Ibérica, las Islas Británicas y parte del este de Europa entre los siglos V y I a.C.
Técnica de fabricación
El escudo está elaborado mediante la técnica del repoussé, que consiste en martillar una lámina de metal maleable desde el reverso para crear relieves en baja profundidad. El relieve muestra motivos orgánicos, como espirales que recuerdan conchas marinas, formando un triskel de tres piernas y un diseño asimétrico que dirige la mirada al centro.

Características únicas
El borde del escudo presenta una serie de muescas (scalloped edge) nunca antes vistas en hallazgos de la Edad del Hierro en Europa, lo que aumenta su singularidad. Aunque se creía que los escudos metálicos de la época eran meramente ceremoniales, el objeto muestra una perforación típica de una espada y signos de reparaciones, lo que indica que fue utilizado en combate y mantenido en buen estado.

Conclusión
El guerrero sepultado con este escudo debía ocupar una posición de gran respeto dentro de su comunidad, como lo demuestran los ofrendas animales y la presencia de otro guerrero herido en la misma necrópolis.