El contexto arqueológico
En 1949 el arqueólogo italo‑alemán Giorgio Buchner se incorporó a la Superintendencia Arqueológica de Nápoles. Sus primeras excavaciones se centraron en el monte Castiglione y, más tarde, en el valle de San Montano, en el municipio de Lacco Ameno, isla de Ischia, situada a la entrada del golfo norte de Nápoles.
Allí descubrió la necrópolis de la antigua colonia griega de Pithekoussai, fundada por eubeos de Eretria y Calcis en el siglo VIII a.C. Un siglo después, de esa misma comunidad partieron los colonos que fundaron Cumas, la primera colonia griega en la península italiana.
Hallazgos en la necrópolis
En la necrópolis se recuperaron joyas, cerámicas, esculturas de terracota, escarabeos egipcios, lingotes de plomo, pesas de telar, herramientas y numerosos objetos de uso cotidiano.
Entre todos esos tesoros, el hallazgo más sorprendente llegó en 1953: en la tumba 168 de un niño de entre 10 y 14 años se encontró una kotyle (copa profunda de unos 10 cm de alto con dos asas, similar a un skyphos pero más pequeña).
La pieza, compuesta por varios fragmentos que Buchner restauró, data de 720‑700 a.C., según el especialista Nicholas Coldstream. Fue fabricada en Rodas y decorada con motivos geométricos propios de la época.
La inscripción
En uno de sus lados lleva una inscripción grabada: un epigrama de tres versos escrito en alfabeto eubeo, de derecha a izquierda y al estilo fenicio, como las primeras inscripciones griegas.
El texto alude a la famosa copa descrita en el libro XI de la Ilíada de Homero. La interpretación del primer hueco del epigrama varía: algunos lo ven como una comparación entre la copa de Néstor y la legendaria copa de Néstor; otros la interpretan como una posesión de Néstor. Hasta los años noventa predominó la segunda lectura, pero hoy se prefiere la primera.
Importancia histórica
El trabajo de Buchner consolidó a Ischia como la primera colonia de la Magna Grecia. La pequeña cerámica, que él denominó Copa de Néstor, reveló varios hechos inesperados:
- Es el ejemplo escrito más antiguo de poesía griega que se conoce.
- Al mencionar la Ilíada, constituye la referencia escrita más antigua a este poema épico.
- Su datación (720‑700 a.C.) es anterior a la cristalización del texto homérico (680‑640 a.C., según Martin West), lo que sugiere que la copa ya era célebre antes de su breve aparición en la Ilíada.
- Representa la primera evidencia escrita del alfabeto griego. Al estar escrita en alfabeto eubeo, anticipa directamente el alfabeto latino: la Λ se asemeja a la L latina, la Σ a la S, la Γ a una C puntiaguda, la Δ a una D puntiaguda y la Ρ a la R.
- El contacto entre eubeos y etruscos en Pithekoussai habría transmitido este alfabeto al etrusco, del cual derivó el alfabeto latino que usamos hoy.
Legado y copias posteriores
El gramático griego Ateneo de Náucratis, en el siglo II‑III d.C., describió la copa de Néstor en su obra Deipnosofistas. Basándose en esa descripción, se realizaron dos réplicas que fueron depositadas en el templo de Diana en Capua, cerca de Nápoles. Es improbable que los artesanos de Capua conocieran la auténtica copa, que había sido enterrada siete siglos antes en la necrópolis de Pithekoussai.
En su artículo de 1966, "Pithekoussai: la colonia griega más antigua del occidente", Buchner afirmó que la inscripción es "el primer fragmento de poesía épica homérica conservado en su escritura contemporánea".