Descubrimiento de la máscara de Warka
El 22 de febrero de 1939, la misión del Instituto Arqueológico Alemán dirigida por el arquitecto Arnold Nöldeke, que excavaba en la antigua ciudad sumeria de Uruk (actual sureste de Irak), desenterró una escultura de mármol que representa el rostro de una mujer.

El hallazgo se produjo en la zona donde se encontraban los templos dedicados a la diosa Inanna, protectora de la ciudad y diosa del amor (conocida por los acadios como Ishtar). Ese sector, llamado distrito de Eanna, estaba rodeado por un muro y albergaba también los primeros ejemplos de escritura cuneiforme.
Características y datación
Con una altura de 20 cm y una datación aproximada entre 3100 y 3300 a.C., la pieza probablemente estaba destinada a colocarse sobre un cuerpo de madera a escala real. Su parte posterior está lisa, recubierta de betún y luego de láminas metálicas coloreadas, posiblemente de oro o cobre, para fijarla a una pared.
En la zona superior posee un canal que habría sostenido el cabello, probablemente también cubierto de láminas doradas. Los ojos y las cejas están hechos de otro material y presentan incrustaciones de concha o lapislázuli. Los orificios en las orejas indican la presencia de pendientes.
Importancia artística
Conocida como máscara de Warka (Warka es el nombre árabe de Uruk) o la dama de Uruk, esta escultura es la primera representación anatómicamente exacta del rostro humano hallada hasta la fecha. Hallazgos anteriores son estilizados o exagerados, con rasgos geométricos como ojos almendrados o narices piramidales simétricas. La continuidad de las cejas, típica del arte sumerio, destaca en la pieza.

Aunque la máscara desapareció durante los acontecimientos de abril de 2003 en Irak, fue recuperada íntegra y hoy se exhibe en el Museo Nacional.