Introducción
Las famosas Venus paleolíticas, pequeñas estatuillas de figuras femeninas con cuerpos robustos y rasgos exagerados, son algunos de los primeros ejemplos de arte humano, con una antigüedad aproximada de 30 000 años.
Interpretaciones históricas
Desde el hallazgo de la Venus de Brassempouy en 1893, los investigadores han propuesto diversas teorías sobre su significado, sin que ninguna haya logrado consenso, ni siquiera la hipótesis de la diosa madre y la fertilidad.
Una nueva hipótesis
Richard Johnson, investigador de la Universidad de Colorado, publicó recientemente en la revista Obesity una propuesta que vincula estas figuras con cambios climáticos y patrones dietéticos. Según Johnson, resulta sorprendente encontrar representaciones de mujeres obesas en épocas en que la comida no era abundante.
«Algunas de las primeras obras de arte del mundo son estas misteriosas figuras de mujeres con sobrepeso de la Europa del Paleolítico, donde no se esperaría observar obesidad. Estas figuras coinciden con periodos de estrés nutricional extremo.»
Contexto climático y subsistencia
Los primeros humanos modernos llegaron a Europa hace unos 48 000 años, durante el período cálido conocido como Aurignaciano. Eran cazadores de renos, caballos y mamuts, y complementaban su dieta con bayas, pescado, frutos secos y plantas. Sin embargo, el clima variaba: cuando las temperaturas descendían, las capas de hielo avanzaban y los inviernos podían ser de –10 a –15 °C, limitando la disponibilidad de presas.

En estos momentos de escasez, surgieron las Venus, pequeñas esculturas de entre 6 y 16 cm de altura, elaboradas en piedra, marfil, cuerno y, en ocasiones, arcilla. Algunas estaban perforadas para usarse como amuletos.
Metodología y hallazgos
Johnson y sus colegas —el profesor de antropología John Fox de la American University at Sharjah y el asistente de medicina Miguel Lanaspa‑García de la Universidad de Colorado— midieron la relación cintura‑cadera y cintura‑hombro de las estatuillas. Descubrieron que las figuras encontradas cerca de los glaciares presentaban índices de obesidad más altos que las situadas más al sur.
«Proponemos que estas figuras transmitían ideales de tamaño corporal para mujeres jóvenes, especialmente aquellas que vivían cerca de los glaciares. Observamos que las proporciones corporales aumentaban cuando los glaciares avanzaban y disminuían al calentarse el clima y retroceder los hielos.»
Interpretación simbólica
Los autores sugieren que la obesidad se consideraba una condición deseable: una mujer con reservas de grasa podía afrontar mejor el embarazo y la lactancia en tiempos de escasez. Las Venus podrían haber funcionado como amuletos protectores o como símbolos de fertilidad, transmitidos de madre a hija como reliquias familiares.
«Las figuritas surgieron como una herramienta ideológica para favorecer la fertilidad y la supervivencia de la madre y el recién nacido. Así, la estética artística cumplía una función vital al enfatizar la salud y la adaptación a condiciones climáticas cada vez más severas.»
Fuentes
Universidad de Colorado Anschutz Medical Campus