En una zona rural aislada del municipio de Rus (Jaén), dentro de una finca de olivos que hoy forma parte del embalse de Giribaile, se encuentra un monumento visigodo único: las Cuevas de Valdecanales.
Contexto histórico
Al inicio de la Edad Media la Península Ibérica vivía una profunda convulsión política. Tras la caída del Imperio Romano, pueblos germánicos como suevos, vándalos y alanos invadieron el territorio, quedando bajo su control la mayor parte de la península, salvo la provincia Tarraconense que permanecía en manos romanas.
El rey visigodo de Tolosa, Teodorico II, en alianza con Roma, luchó contra estos invasores con el objetivo de restaurar la autoridad imperial en Hispania. Sus victorias reorganizaron el mapa peninsular: los vándalos se retiraron a África, los alanos se mezclaron con la población local y el reino suevo quedó reducido al noroeste, desapareciendo en 585 bajo el mando de Leovigildo. Así, la mayor parte de la península quedó bajo dominio visigodo, etapa que duró poco más de dos siglos hasta la llegada de los musulmanes.
Paralelamente, el emperador bizantino Justiniano I intentó reconquistar el sur de la península, creando un breve periodo “bizantino” en la actual Andalucía entre los siglos VI y VII. En Jaén, los conflictos visigodo‑bizantinos dejaron escasas huellas documentales, aunque la Historia Gothorum de Isidoro de Sevilla brinda algunos datos.
El auge del eremitismo
En el mismo periodo floreció el movimiento eremítico, que había surgido en Egipto en el siglo III y se extendió por Siria, Anatolia y el Mediterráneo. En la Península Ibérica, el fenómeno se consolidó a partir del siglo VI, con la aparición de anacoretas, ascetas, monachos, cenobitas y otros tipos de religiosos que buscaban la vida en soledad o en comunidades aisladas.
Según Isidoro de Sevilla, en el siglo VII sólo se distinguían dos tipos de monjes: los cenobitas (que vivían en comunidad) y los eremitas o anacoretas (que vivían en aislamiento).
Construcción de la ermita de Valdecanales
Hacia finales del siglo VI, en medio de la inestabilidad política y religiosa, se empezó a edificar el complejo religioso de Valdecanales. La ermita, excavada en una roca de poca dureza, cumple con los requisitos típicos de los refugios monásticos: ubicación rural, difícil acceso y discreción, además de estar cerca de una fuente de agua y del río Guadalimar.
El cercano asentamiento romano de Torre del Obispo continuó su actividad agrícola en estilo ibero‑romano varios siglos después de la caída del Imperio, lo que sugiere que la zona permaneció relativamente ajena a los vaivenes políticos y religiosos.
Primeras menciones documentales
El primer documento que alude a la ermita data de 1576, cuando Felipe II, mediante una bula pontificia, cedió la población de "El Mármol" al obispado de Jaén, describiendo una construcción antigua sin entrar en detalles. En 1675 ya se la menciona como "el ojo de las cuevas", aludiendo al manantial cercano (el ojo) y a la propia cueva.
La ermita permaneció desconocida para la arqueología hasta 1968, cuando Rafael Vañó la descubrió. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1970, aunque sigue sin una protección física adecuada. Actualmente el Ayuntamiento de Rus y el propietario colaboran para mantenerla limpia y accesible.
Descripción arquitectónica
El conjunto se compone de tres áreas principales excavadas en la roca y varios nichos y cavidades que revelan una planificación urbana rudimentaria. Los accesos son dos: uno sinuoso que rodea el espacio monástico y otro frontal que supera la diferencia de altura mediante escalones tallados en la piedra.

La fachada exterior de la cámara principal o oratorio mide más de 17 m de longitud y unos 5 m de altura. A pesar del deterioro, aún se observan arcos ciegos decorados con conchas y pequeñas oberturas ovales. Destacan dos puertas: una circular de mampostería posterior y otra rectangular con arco de medio punto, cuya forma original se conoce por fotografías antiguas.
En el interior, el espacio rectangular está dividido en tres naves mediante arcos segmentarios. Dos pequeñas luces (una alta y otra cuadrangular) permiten la entrada de luz y ventilación. El techo se asemeja a una bóveda de cañón y la parte delantera presenta una ábside cúpular, accesible mediante una serie de escalones estrechos.
El baptisterio, ubicado a la izquierda del oratorio, es una cueva más pequeña con planta cuadrada y techo domificado, pavimentada con cantos rodados y encalada hasta la mitad de su altura. En la pared exterior se observan grandes proyecciones que probablemente servían como bancos.
El refectorio se sitúa a la derecha del oratorio, con una bóveda apenas visible y varios nichos funcionales para imágenes o lámparas, sin decoración aparente.
Dentro del oratorio se conserva una lápida partida en dos, con un lábaro tallado en la parte superior y una cruz de estilo cruzado, cuya datación es incierta pero claramente posterior.
Fases de uso
Se plantea que la ermita tuvo dos fases de ocupación: la primera, visigoda (siglos VI‑VII), que corresponde a la mayor parte del complejo; y una segunda fase mozárabe, que habría introducido algunas decoraciones y pequeñas alteraciones estructurales.
Importancia
Valdecanales es la única ermita hipogea de Andalucía y una de las más antiguas de España. Su primera fase data de los siglos VI‑VII, lo que la convierte en un referente histórico, arqueológico y religioso de gran valor, enmarcada en un paisaje de gran belleza.
Este artículo es una colaboración de Esther Núñez Pariente de León, arqueóloga e historiadora del arte.