Introducción
Probablemente pocos lectores, aunque nacieran en Dinamarca, sepan quién fue Christian Jürgensen Thomsen. Este historiador y numismático danés, sin formación académica en arqueología, ideó la clasificación básica de la prehistoria y la protohistoria que dominó la disciplina hasta bien entrado el siglo XX y que aún se conserva, actualizada, como el esquema de las Tres Edades (Edad de Piedra, Edad del Bronce y Edad del Hierro).
¿Por qué el modelo de las Tres Edades se volvió obsoleto?
El esquema presenta tres limitaciones principales:
- Eurocentrismo: se basa en el desarrollo europeo y no refleja la evolución de otras regiones. En América, por ejemplo, se emplea una división preclásica‑clásica‑posclásica; África y Asia utilizan cronologías propias.
- Simplicidad excesiva: dentro de cada edad existen numerosas subculturas y tecnologías. En la Edad de Piedra se distinguen el Acheuliano del Paleolítico Inferior, el Mousteriano del Medio, y varias tradiciones del Paleolítico Superior (Aurignaciano, Gravettiano, Solutrense, Magdaleniano, Aziliano, etc.). En la Edad de los Metales aparecen divisiones como Bronce Antiguo, Medio y Tardío.
- Contexto histórico: Thomsen vivió entre los siglos XVIII y XIX, cuando la arqueología apenas empezaba a profesionalizarse y los restos prehistóricos se interpretaban con escasa precisión.
El origen del esquema de las Tres Edades
Thomsen diseñó su clasificación para organizar la exposición de la Comisión Real Danesa de Colección y Conservación de Antigüedades (1816). A sus 27 años, sin ser arqueólogo, fue elegido por su pasión por la numismática y por pertenecer a una familia acomodada de Copenhague.
Dividir la historia en edades no era una novedad. El poeta griego Hesíodo (750‑650 a.C.) describió cinco edades (Oro, Plata, Bronce, Heroica e Hierro) en Trabajos y Días. El poeta‑filósofo romano Lucrecio, en De rerum natura, invirtió la lógica de Hesíodo y planteó una evolución basada en los materiales empleados (piedra‑madera, bronce, hierro).
En el siglo XVI, el médico y físico Michele Mercati reconoció que las llamadas ceraunias (piedras de rayo) eran herramientas de piedra tallada. Más tarde, el anticuario francés Nicolas Mahudel demostró que estos objetos eran fabricados por humanos y, en 1734, ante la Académie des Inscriptions et Belles‑Lettres, propuso una secuencia Edad de Piedra‑Edad de Bronce‑Edad de Hierro.
Mahudel, ex jesuita convertido en monje trapense, coincidió con el benedictino Bernard de Montfaucon, pionero de la paleografía y la arqueología, que también dividió la prehistoria en tres etapas. En Dinamarca, el jurista y archivista Vedel Simonsen, influenciado por el romanticismo, publicó en 1813 una obra que distinguía Edad de Piedra, Edad de Cobre‑Bronce y Edad de Hierro. Thomsen tomó este legado y lo aplicó a la colección real.
Al analizar los hallazgos, Thomsen observó que los materiales no coexistían en la misma capa estratigráfica: la piedra precedía al bronce, que a su vez precedía al hierro. Así, construyó una cronología progresiva que fue aceptada rápidamente por la comunidad académica, pese a su escasa formación.
Perfeccionamientos de Thomsen
Thomsen introdujo dos innovaciones clave:
- Eliminó el oro y la plata como edades independientes, pues siempre aparecían junto al bronce o al hierro, no en estratos propios.
- Asoció la piedra con cerámica, ámbar y cuentas de vidrio, reforzando la correspondencia material‑cultural.
Además, adaptó su esquema a la cronología bíblica para evitar conflictos con la Iglesia. En 1819, tras tres años de trabajo no remunerado, se inauguró el Museo de Antigüedades del Norte, precursor del actual Museo Nacional de Dinamarca. En 1836 publicó Ledetraad til Nordisk Oldkyndighed, guía que sistematizó su periodización y se tradujo al inglés en 1848.
De las Tres Edades a los sistemas modernos
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el aumento de descubrimientos obligó a ampliar el esquema:
- John Lubbock (1865) introdujo la distinción entre Paleolítico y Neolítico, añadiendo una cuarta edad.
- Ernst Haeckel propuso las categorías Arqueolítico, Paleolítico, Mesolítico y Caenolítico.
- Otros investigadores, como John Evans, Édouard Lartet o Gabriel de Mortillet, aportaron subdivisiones regionales y temáticas.
- En el siglo XX, la clasificación geológica (Paleozoico, Mesozoico, Cenozoico) y los términos Chalcolítico o Eneolítico (edad del cobre) se incorporaron al vocabulario arqueológico.
Así, la Prehistoria terminó y la Edad del Hierro, a veces denominada Protohistoria, se definió de forma diversa según la región: en África la secuencia fue Piedra‑Hierro; en Asia la Edad del Hierro concluye con el Imperio Maurya; en Europa con la expansión romana; en Escandinavia perduró hasta la Era Vikinga.
En la actualidad, la periodización se adapta a cada zona del mundo, con fechas de inicio y final diferentes, pero el legado de Thomsen sigue presente: la idea de organizar la historia humana a partir de los materiales predominantes sigue siendo una herramienta pedagógica fundamental.