Descubrimientos arqueológicos

El yelmo dorado de Coțofenești: el emblemático casco tracio de la Edad del Hierro

Descubrimiento

En 1928, el niño Traian Simion halló, mientras trabajaba en los campos cerca del pueblo de Poiana Coțofenești (hoy Poiana Vărbilău), un singular yelmo de oro. Tras ser analizado por investigadores de la Universidad de Bucarest, se confirmó que se trata de un casco de la Edad del Hierro perteneciente a la cultura de La Tène, datado alrededor del 400 a.C.

Interpretaciones

Algunos especialistas lo consideran el casco sagrado de Zalmoxis, la principal deidad de los getas (un pueblo tracio del bajo Danubio), y hasta lo asocian con el Orfeo tracio. La opinión mayoritaria, sin embargo, lo ubica como una pieza de arte geto‑dacio, de origen autóctono, que habría pertenecido a un rey o a un noble.

El yelmo dorado de Coțofenești: el emblemático casco tracio de la Edad del Hierro

Características técnicas

El yelmo pesa aproximadamente 770 g y está fabricado con láminas de oro, decorado con grandes botones cónicos en la parte superior del cráneo. Presenta dos enormes ojos apotropaicos, diseñados para alejar el mal de ojo y los hechizos, con cejas dobles que refuerzan su aspecto intimidante.

Iconografía

En los laterales de las mejillas aparecen dos escenas rituales. En la primera, un hombre—posiblemente un sacerdote‑rey con diadema—ofrece un carnero, arrodillado sobre su cuerpo y sosteniendo un cuchillo corto.

El yelmo dorado de Coțofenești: el emblemático casco tracio de la Edad del Hierro

La segunda muestra lo que parece ser la ofrenda de un toro. Ambas escenas, junto con las criaturas míticas que adornan el casco, provienen de motivos orientales iraní‑persas filtrados a través del arte griego.

Las dos criaturas que flanquean la guardia del cuello están vinculadas al motivo de la bestia voraz, muy frecuente en el arte asirio y etrusco.

En el registro superior se observa una fila de tres seres alados, con rasgos de simio y rostro humano, largas antebrazos y colas, identificados como esfinges o grifos.

Motivos geométricos como la roseta, triángulos y espirales son característicos del arte geto‑dacio.

Fabricación

Los expertos afirman que el casco se construyó a partir de dos placas de oro, trabajadas en frío mediante martillado a partir de un lingote natural y sin refinar, lo que explica la variación de espesor en las distintas partes de la estructura.

El yelmo dorado de Coțofenești: el emblemático casco tracio de la Edad del Hierro

Dimensiones

El cuerpo principal mide 24,32 cm de altura. Su diámetro interno es de 18,42 cm en la zona central (a nivel de los ojos), 17,6 cm en los laterales (oídos) y 13,5 cm en la zona superior.

Estado de conservación y representación popular

El yelmo fue encontrado dañado, faltándole la parte superior, que era curva según las reconstrucciones realizadas por los especialistas. Sin embargo, la película rumana de 1967 Los Dacios lo mostró con una cubierta plana, versión que se popularizó en la cultura popular.

Hoy en día es considerado uno de los principales símbolos culturales de Rumanía.

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Uso ceremonial

El casco no estaba destinado al combate; el oro es demasiado blando para ofrecer una defensa eficaz. Como ocurre con muchas piezas de este tipo, su función era ceremonial, destinada a subrayar el alto rango social de su portador.

Otros cascos tracios

No es el único casco tracio del siglo IV a.C.; se han descubierto cuatro más, tanto de oro como de plata. El más parecido al de Coțofenești es el yelmo de Agighiol. Ambos se conservan en el Museo Nacional de Historia de Rumanía, en Bucarest.