La Reseña de Prensa de África de esta semana destaca tres temas críticos: el anuncio del primer museo submarino del continente en Kenia, el debate sobre el uso de tecnologías biométricas en elecciones y la grave falta de acceso a vacunas contra el Covid‑19, que pone en riesgo a África y al mundo.

Una persona se vacuna contra el Covid‑19 el 13 de agosto de 2021 en Centurion, Sudáfrica.
El primer museo submarino de África
El museo abrirá sus puertas a los visitantes a partir de 2022 en Ras Ngomeni, una pequeña aldea pesquera situada a varios kilómetros al norte de Mombasa. Según el semanal sudafricano Mail & Guardian, más de treinta naufragios de entre los siglos XV y XVI reposan a lo largo de una franja costera de 137 km que va desde Mombasa hasta el archipiélago de Lamu, testimonios de la intensa actividad del comercio de esclavos.

El arqueólogo jefe de los Museos Nacionales de Kenia, César Bita, eligió Ras Ngomeni y un naufragio portugués del siglo XV‑XVI como punto central del proyecto. Los restos de madera y metal están en buen estado de conservación y ya se han recuperado algunos fragmentos, aunque la mayoría permanecerá bajo el agua para preservar su contexto.
Se instalarán paneles informativos para buceadores y rutas que permitirán observar ecosistemas marinos únicos. Además, el museo incluirá espacios en tierra firme: antiguos muelles, puertos históricos, áreas de pesca tradicional y lugares sagrados.
El Mail & Guardian estima que el museo recibirá entre 90 000 y 200 000 visitantes. Entre ellos podrían estar turistas chinos atraídos por la posible presencia de restos vinculados a la flota del almirante Zheng He, cuya visita a la costa este de África en el siglo XV está poco documentada, aunque algunas comunidades de Lamu afirman tener ancestros chinos en su ADN.
¿Sirven las biométricas electorales al proceso democrático en África?

Desde principios de los 2000, la identificación por iris o huella dactilar se promociona como la solución definitiva al fraude electoral en varios países africanos. Sin embargo, la investigadora política Marielle Debos, en un artículo para Afrique XXI, muestra que los kits biométricos no han eliminado las irregularidades.
En la República Democrática del Congo, el software exige un número de identificación que no existe para todos los ciudadanos. En Somalilandia, la rápida adopción de la tecnología provocó fallas que impiden un censo fiable de los votantes. En Chad, la biometría ha servido más como espectáculo de modernidad que como garantía de elecciones libres, reforzando la imagen de legitimidad del régimen de Idriss Déby.
En todos los casos, los fracasos iniciales no han detenido la inversión extranjera; al contrario, se ha generado una “carrera tecnológica” que mantiene la fachada de procesos democráticos sin abordar los problemas estructurales.
Aún sin vacunas suficientes para África

En septiembre de 2021, de los 5.7 mil millones de dosis administradas a nivel mundial, apenas el 2 % llegó a poblaciones africanas, lo que equivale a menos del 4 % de los habitantes del continente con dos dosis. La mayor parte de los suministros se concentra en diez países ricos, según Al‑Jazeera.
La OMS denuncia la inequidad y pide a los países de altos ingresos que no administren una tercera dosis mientras gran parte de África sigue sin acceso a la primera. Asimismo, exige a los laboratorios precios justos para economías endeudadas. El representante de la Unión Africana, Strive Masiyiwa, acusó a las farmacéuticas de negar un acceso real a las vacunas.
India, principal productor mundial, podría reactivar sus exportaciones después de suspenderlas en abril. El mecanismo COVAX, dependiente del Serum Institute of India, ha quedado limitado.
Una alternativa es la fabricación local, pero requiere la cesión de patentes. Investigadores sudafricanos intentan reproducir vacunas existentes, aunque un escándalo en 2021 reveló que millones de dosis producidas por Janssen en Sudáfrica fueron desviadas a Europa.