Claudio, el emperador nacido en Lyon
Tiberio Claudio César Augusto Germánico, conocido simplemente como Claudio, fue el cuarto emperador romano, sucesor de Calígula. Nació en Lugdunum (actual Lyon, Francia) en el 10 a.C., donde su padre ejercía como legado militar, convirtiéndose en el primer emperador nacido fuera de la península itálica, aunque de origen sabino.
Un monarca erudito y una época de expansión
Antes de ser proclamado emperador por la guardia pretoriana en el 41 d.C., Claudio se dedicó a la escritura: había redactado obras históricas, un diccionario etrusco, una historia de cartagineses y fenicios, un tratado sobre el juego de los dados y una autobiografía, todas perdidas hoy.
Su reinado marcó la mayor expansión del imperio desde Augusto. En el censo de 48 d.C. se contabilizaron 5 984 072 ciudadanos romanos, casi un millón más que a la muerte del primer emperador. Claudio fomentó este crecimiento fundando colonias y concediendo la ciudadanía a comunidades existentes y a nuevos asentamientos en las fronteras.
La Tabla Claudiana
En el sitio del Santuario de los Tres Galos, erigido en el 12 d.C. por el padre de Claudio, Druso el Mayor, se descubrió en 1528 una placa de bronce que reproduce el texto de uno de los discursos de Claudio ante el Senado romano. En dicho discurso, el emperador abogó por conceder la ciudadanía romana a los galos, incluidos los derechos a magistraturas y al propio Senado.
La tabla mide 1,93 m de ancho por 1,39 m de alto y pesa 222,5 kg. El texto, escrito en latín, está distribuido en dos columnas.
El discurso de 48 d.C.: una visión de imperio universal
El discurso, pronunciado en el año 48 d.C., responde a la petición de los líderes galos de obtener los mismos derechos que los ciudadanos romanos. Claudio propuso que los galos adinerados y propietarios de tierras —en la región conocida como Galia Comata, que abarca la actual Francia, Bélgica y Holanda— pudieran incorporarse al orden senatorial siempre que cumplieran con el nivel de riqueza requerido.
El emperador citó su propio origen sabino y el de la gens Claudia, y recordó la reciente elevación a la clase senatorial de ciudadanos de la Galia Narbonense. Demostrando su formación como historiador, Claudio hizo una larga digresión sobre los orígenes de Roma, mientras algunos senadores lo instaban a “ir al grano”. Tacito ofrece una versión distinta del mismo episodio, aunque con conclusiones similares, lo que sugiere que la tabla de Lyon conserva una copia literal del acta senatorial.
Legado y actualidad
El Senado aprobó la propuesta y la élite de Lugdunum mandó inscribir el discurso como muestra de gratitud. Claudio visitó su ciudad natal en dos ocasiones, en los años 43 y 47 d.C.
Hoy la Tabla Claudiana se exhibe en el Museo Galo‑Romano de Lyon, donde ocupa un lugar destacado como uno de los objetos antiguos más importantes descubiertos en la ciudad.